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Como debe ser la alimentación post Parto

Durante el embarazo, la mujer experimenta diversos cambios en su cuerpo, debido a factores hormonales, como el aumento de peso. Algunas mujeres, caen en el error de comenzar una dieta estricta cuando dan a luz, para perder cuanto antes esos kilos de más. En realidad, se debe hacer todo lo contrario. Tras el parto, la mujer necesita recuperarse del enorme esfuerzo, y tiene que elaborar nuevos hábitos alimenticios, que le den la energía necesaria para esta nueva etapa.


Asimismo, hay que tener presente que la alimentación de la mujer debe ayudar a la cicatrización de las heridas y a recuperar todo el hierro que se ha perdido durante el parto, así como a favorecer la producción de leche, si se ha optado por dar el pecho. En esta etapa, se recomienda repartir las comidas en 5 o 6 tomas diarias, sin picar entre medias, y sin pasar más de 3 horas sin comer.
Qué alimentos tomar
La dieta de la madre en este periodo debe ser, ante todo, equilibrada, pudiendo consumir cualquier alimento, incluso aquellos que están prohibidos durante el embarazo, como el pescado crudo. La fruta es necesaria en este momento para reponer minerales y vitaminas, y si puedes tomarla con piel, aumentarás el consumo de fibra, que te ayudará a combatir el estreñimiento y depurar el organismo.
Como apuntábamos anteriormente, no hay ningún alimento prohibido, a no ser que sea por prescripción médica. Sin embargo, debe evitarse consumir ciertos productos, como los fritos, los dulces (y demás hidratos de carbono simples) y los refrescos azucarados. A la hora de tomar carne, hay que tener en cuenta que se deben elegir cortes magros y no consumirla más de 3 veces a la semana. En el caso de las carnes blancas, hay que comerlas sin piel. Y respecto al pescado, se puede incorporar diariamente a la dieta. Asimismo, es muy importante usar aceite de oliva, por su poder antioxidante,y consumirlo en crudo.
Tu dieta durante la lactancia
Por todos es sabido que la mejor forma de alimentar al bebé durante sus primeros meses de vida es con leche materna, que le proporcionará el agua y los nutrientes que necesita, además de protegerle de infecciones y alergias. Pero la lactancia no es beneficiosa solamente para el niño, sino también para la madre, ya que le ayuda a recuperarse físicamente. Está demostrado que dar el pecho al bebé disminuye el sangrado post-parto y los niveles de grasa acumulados en el embarazo, por lo que perderás peso con más facilidad.
La producción de leche supone un gasto energético importante, por lo que en esta etapa debes aumentar las calorías diarias hasta las 2500, para garantizar la cantidad de leche requerida por tu hijo. Además, deberás prestar atención a los alimentos que tomas, ya que de esto depende la calidad de la leche que produzcas.
En principio, no hay ninguna prohibición tan estricta como sucede en el embarazo, puedes tomar cualquier alimento, desde el primer mes de dar a luz. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la calidad de los alimentos influirá en los nutrientes que contenga la leche, así que se pueden seguir algunas recomendaciones. En imprescindible, sobre todo, cubrir las necesidades diarias de calcio y nutrientes, y esto lo puedes conseguir a través de los lácteos, y de las carnes, pescados, frutas y verduras.
Cabe recordar que, aunque la leche materna puede tener diferentes sabores según el día, hay determinados alimentos que se recomiendan no tomar, ya que alteran notablemente el sabor. El ajo, la cebolla, los espárragos, la col, la coliflor, y la mayoría de las especias son algunos de los productos que debes evitar.
Asimismo, las necesidades de líquidos aumentan, para mantenerte hidratada y producir la leche requerida. El agua es siempre la primera opción, pero también puedes tener como alternativa los zumos de fruta o las infusiones. El hinojo, el anís verde y el comino son una buena elección. Respecto al alcohol, puedes tomarlo ocasionalmente y con moderación, teniendo en cuenta que el mejor momento para hacerlo es después de dar el pecho, ya que, de esta forma, se consigue retirar el alcohol del organismo.
Por último, hay que tener presente que los kilos de más que se han cogido en el embarazo, se irán perdiendo de manera progresiva, por lo que no hay que desesperar si tardas unos meses en conseguir tu figura habitual. Lo más conveniente es llevar una alimentación equilibrada y realizar ejercicio moderado con cierta frecuencia.

Los beneficios del dolor de parto

El dolor de parto es necesario. No debe eliminarse de forma protocolaria pues se privan madre  hijo de experiencias y hormonas muy importantes.


Gracias al dolor se producen las endorfinas naturales en la mamá y llegan al bebe, ayudándote a soportar el proceso de nacimiento. La molestia que desencadena el parto provoca una serie de ritos que une emocionalmente la madre y el hijo, poniendolos en un estado de conocimiento disipado que luego se convierte en una alerta cuando el niño nace. 

Por paradójico que parezca, el dolor es necesario para sobrellevar el parto.

Diálogos de pareja antes que nazca un bebe

Fabricar el marido perfecto sería, sin duda, un proyecto muy solicitado por muchas mujeres. Este ideal sería un hombre cariñoso y detallista con nosotras, paternal y creativo con los hijos; se encargaría, por iniciativa propia, de la mitad de las tareas del hogar; en el supermercado no se ocuparía sólo de llevar el carrito y comprar los aperitivos, sino que seguiría la lista de compras. 

Para que el padre comparta las responsabilidades hay que hablar del tema antes de que el niño nazca. Deben quedar establecidos ciertos acuerdos, como bañarlo, darle de comer, llevarlo al pediatra… te preparamos algunas lecciones para él, para cambiar algunas cosas cambiables sin que por eso deje de ser la persona que es.

Las tradiciones tienen un peso importante 

“Tengo un almuerzo con los compañeros del trabajo y ya estoy pensando en qué excusa voy a poner esta vez para no ir… se me está terminando la lista de familiares enfermos para usar de excusa. Quizás opto por contar la verdad: que no voy a dejar de estar con mi pequeño unas horas más, por un almuerzo de trabajo. Sé que realmente debería decirle a mi marido que viniera a comer a casa ese día y que se quedara con el niño, pero es que él está siempre tan ocupado en la oficina…” comenta Carol, una secretaria y mamá de 35 años.

Hoy en día, es común que ambos trabajen cuando de matrimonios o parejas, se trata. Sin embargo, las salas de espera de los pediatras siguen estando plagadas de madres. También es habitual que nosotras seamos quienes pidamos días para quedarnos en casa cuando el pequeño está enfermo. 

Según el psicólogo, especialista en pediatría Adrián Vázquez, muchas veces el sentimiento de culpa que sienten las madres al dejar al pequeño enfermo a cargo del padre, es muy corriente. Aunque se trate de un simple resfrío, se sienten en la obligación de quedarse con el pequeño acompañándolo. “Se trata de una cuestión de cultura y tradición; y hasta que como padres no tomen conciencia de que tener un hijo es responsabilidad de ambos, se continuará bajo estos hábitos”.

¿De verdad crees que ellos nos serán capaces de cuidar a tu bebé?

Los roles adquiridos que arrastramos desde hace tiempo, todavía tienen mucho peso, y es normal que los papás piensen que en ciertos aspectos de la vida de sus hijos no deben entrar. 

Cristina (periodista y mamá de Bruno, de 5 años), se queja: “Fui yo la que extendió la licencia por maternidad cuando nació mi hijo y he pasado mucho más tiempo con nuestro hijo que él”. Es importante que como madres y mujeres, tomemos conciencia que ante un compañero criado a la vieja costumbre, la mejor opción es ir haciéndolo recapacitar, poco a poco, para que vaya asumiendo, que traer un hijo al mundo es una responsabilidad que incluye a los dos y que por lo tanto, él tanto como tú deben poder hacerse cargo.

Llegar a un acuerdo 

El paso siguiente es llegar a un acuerdo que satisfaga a los dos. Por ejemplo: si él entra antes a trabajar y llega más tarde, serás tú quien lleve y traiga al niño de la guardería, pero el padre debe comprometerse a darle la cena y bañarlo. 

También, pónganse de acuerdo y que sea una vez cada uno el que pida el día libre, en caso de que el niño se enferme.

Si, a pesar de haber hablado con tu marido, la situación no cambia o se repite constantemente, debes hablar el tema nuevamente y poner ejemplos concretos de cómo te sientes cuando se acumulan las responsabilidades. No se trata que estés a la defensiva y que lo ataques, sino que él se ponga en tu lugar.

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Algunos datos sobre la producción de leche materna

A lo largo de todo el embarazo tu pecho se ha ido preparando para la lactancia materna. El nivel de prolactina, la hormona que produce la leche era elevado durante la gestación pero hasta que no llega el momento del parto, los estrógenos impiden que la prolactina actúe. Hay mujeres que producen algunas gotitas de leche antes del nacimiento del bebé, pero la verdadera subida de la leche tendrá lugar cuando haya nacido el bebé.



Alrededor de las 24 o 48 horas del parto comenzarás a notar el pecho más hinchado, más pesado y muy sensible, a esto se le conoce como subida de la leche. Te preguntarás cómo alimentar a tu bebé hasta ese momento, no te preocupes, tu hijo podrá comer gracias al calostro, la primera leche del bebé. Se trata de un líquido de color amarillento que precede a la subida de la leche y que le aporta los nutrientes necesarios y favorece que el recién nacido expulse las primeras heces. 

Habrás de poner al bebé al pecho desde los primeros momentos después del parto, no sólo para que tome este primer alimento, sino para que comience a estimular, con el efecto de succión, la subida de la leche. No tengas miedo en estos momentos de que el bebé no esté comiendo lo suficiente, si le pones a menudo al pecho, el recién nacido estará bien alimentado. Darle un biberón será contraproducente para la lactancia.

Pon al bebé al pecho cuando notes tensión e hinchazón en las mamas, sobre todo en los primeros momentos.  Cuanto más pongas al bebé al pecho, mejor se realizará el comienzo de la lactancia. Escucharás muchas teorías acerca del número y ritmo de las tomas en el bebé. Actualmente, los pediatras recomiendan dar el pecho a demanda sin importar el tiempo que haya pasado entre tomas. En cualquier caso, durante los primeros días de vida, habrás de asegurarte que al menos el bebé realiza 8 tomas diarias para evitar que se deshidrate y provocar que el calostro de paso a la leche que tomará el bebé durante todo el período de lactancia.

Preocúpate de que el bebé vacíe completamente un pecho antes de ofrecerle el siguiente y así evitarás las molestias relacionadas con la mastitis. Si notas que estás produciendo mucha leche, tienes mucha tensión en las mamas y el bebé no las vacía por completo, recurre al sacaleches para que los pechos se vacíen, por lo menos hasta que regularices la lactancia materna.

Cuando hayan pasado unos días y la lactancia ya esté establecida podrás notar en cada toma una subida de la leche, se trata de un pequeño hormigueo en el pecho cuando el bebé comienza a succionar y es el indicativo de que la leche ha comenzado a fluir. En ocasiones este flujo es bastante, sobre todo al principio de la toma y provoca que el bebé se atragante. Poco a poco, él también irá ganando experiencia y sus tomas cada vez serán más cortas y eficaces. Hay bebés que en 2 minutos pueden vaciar un pecho.

Como adelantar el trabajo de parto

Cuando llegamos a las últimas semanas de embarazo es muy común que las ansias de la llegada de nuestro hijo -muchas veces sumada a las incomodidades propias de una panza gigante- pensemos en alguna “ayudita” casera –inofensiva, obviamente- para iniciar el trabajo de parto.

La realidad es que parece que esto es algo bastante extendido. Más de la mitad de las mujeres en un estudio científico reciente que fueron encuestadas luego de dar a luz reconocieron que cerca del final de suembarazo trataron de inducir el parto. Los trucos más utilizados fueron: caminar, tener relaciones sexuales, comer alimentos picantes y estimular sus pezones.
La mayoría de las mujeres informaron que sus familiares y amigos fueron la fuente más común de información sobre el potencial de estos métodos para inducir el parto (apenas menos de la mitad la hablaron también con el médico).
El estudio afirma que el mecanismo exacto de la iniciación del trabajo de parto sigue siendo desconocido, aunque se estima que el proceso se inicia cuando ciertas hormonas son producidas por el feto. Por ende, algo sobre lo que las mamás no tenemos control, y para la que estos métodos caseros parecen no ayudar realmente. 

Postparto (II Parte)

Hemorroides

Son venas hinchadas en el recto usualmente causadas por la presión de haber pujado durante el parto o por estar estreñida. Cualquiera las puede tener, aunque tienes más probabilidades si ya las padeciste durante el embarazo, dice Constance Bohon, M.D., una obstetra ginecóloga en Washington, D.C. ¿Cómo saber si las tienes? Es fácil ya que sentirás incomodidad en la zona del recto y son visibles: lucen como arvejas rosadas que sobresalen del ano.
Cómo tratarlas
Puedes tomar un ablandador fecal y usar medicinas tópicas con hidrocortisona para aliviar la hinchazón. Muchos médicos sugieren evitar suplementos de hierro porque te pueden estreñir. Es mejor que la zona esté siempre limpia y seca.
Cuándo llamar al médico
Llama si sientes dolor o picazón intensa o si la vena es de color púrpura ya que eso puede significar que haya un coágulo.
Cuidados a largo plazo
Las hemorroides por el parto suelen curarse por sí solas. La medicación tópica puede ayudar a acelerar la recuperación. En instancias inusuales conviene operarlas.
Sangrado profuso
Es normal que sangres luego del parto. Si estás sangrando más que en una menstruación, puede que te haya quedado un pedazo de la placenta en el útero. “También puedes sangrar mucho si tienes mucha actividad”, dice la doctora Bohon.
Cómo tratarlo
Si te acuestas y dejas de sangrar, es una buena señal de que estabas haciendo demasiadas cosas. Sin embargo, si tu médico sospecha que la causa de la hemorragia es un pedazo de placenta, tendrá que hacerte un raspado para limpiar el útero.
Cuándo llamar al médico
Si manchas más de una toallita sanitaria por hora o tienes coágulos similares al tamaño de un limón.
Cuidados a largo plazo
Puede que tengas anemia. Tu doctor te puede recetar descanso para evitar más sangrado y suplementos de hierro para contrarrestar la pérdida de sangre. Ambas opciones suelen funcionar bien.
Después de una cesárea
Más del 25 por ciento de las mujeres en Estados Unidos tienen una cesárea.
Qué Verás: Una cicatriz horizontal de 4 a 5 pulgadas en la zona del bajo vientre. Podrás tener puntos o grapas.
Qué Sentirás: Si tuviste un parto duro antes de que te llevaran a hacerte una cesárea, te sentirás exhausta, explica Amos Grunebaum, M.D., jefe de obstetricia en New York Weill Cornell Medical Center, en Manhattan. Todas las mujeres sienten dolor en la herida.
Cómo recuperarte
“Una vez que se te haya ido el efecto de la anestesia, es crucial que empieces a caminar para evitar que se te produzcan coágulos de sangre”, dice el doctor Grunebaum. En el hospital te darán medicación intravenosa para aliviar el dolor. En tu casa, podrás tomar alguna medicación y descansar.
Cuándo llamar al médico
Si tienes la herida muy roja, está sangrando, si te está supurando o si tienes mucho dolor acompañado de fiebre de más de 100.4°F.
Cuidados a largo plazo
Te quedará una cicatriz y algunas mujeres dicen sentir incomodidad o entumecimiento en la zona.

Postparto (I Parte)

No es fácil, pero todas las mujeres tenemos que sobrellevarlo. Aquí encontrarás información acerca de los típicos problemas que enfrentarás al tener tu bebé así como consejos para lidiar con ellos.
Episiotomía y desgarro vaginal
La episiotomía consiste en una incisión quirúrgica realizada en el periné (el espacio que media entre el ano y la vagina) para agrandar la apertura vaginal justo en el momento en que nace tu bebé. Este procedimiento ya no se hace rutinariamente, explica Bruce Shephard, M.D., obstetra en Tampa, Florida. Sin embargo, algunos doctores eligen hacerlo, especialmente si has estado pujando por varias horas.
Hay dos tipos de episiotomía: la medial y la mediolateral. La primera se realiza en forma longitudinal hacia el ano, tiene como ventajas que permite una mayor apertura del canal de parto, cicatriza más rápido, técnicamente es más sencilla para suturar y provoca menos dolor en el posparto. Es menos usada porque tiene más riesgos de complicarse con lesiones del esfínter anal si se desgarra en el momento del nacimiento. La mayoría de los médicos prefieren la incisión mediolateral, que se mantiene siempre alejada del recto.
Si no te hacen una episiotomía, puede que te desgarres, usualmente cuando la cabeza y los hombros del bebé están tratando de salir. Sea que te haya cortado o que tú hayas tenido un desgarro, es necesario que tu obstetra te suture la herida.
Cómo tratarla
La primera semana, llena una botella con agua tibia para enjuagar la zona cada vez que vayas al baño. Para secarte, usa una toalla suave y pásatela con mucho cuidado. También te ayudará darte un baño de asiento en la bañera con agua tibia. Hazlo tres veces al día por diez minutos cada vez. Para aliviar el dolor, ayuda sentarte sobre una bolsa con hielo. También puedes tomar ibuprofeno.
Cuándo llamar al doctor
El dolor se debería calmar con el paso de los días. Si el periné te sigue doliendo mucho o si empiezas a notar sangre, llama a tu médico inmediatamente. Obviamente también debes recurrir a él si notas flujo, olor fuerte, si la zona está muy roja, hinchada, o si te arde cuando orinas. Debes tener cuidado porque todos estos son síntomas de una infección.
Cómo hacer a largo plazo
La mayoría de las veces los puntos se curan por sí solos. Ocasionalmente, algunas mujeres podrán experimentar un entumecimiento o tejido cicatrizado, el cual puede causar dolor al tener relaciones sexuales.
Prolapso del órgano pélvico o la vejiga
El peso de tu bebé y el trabajo de parto extenuante pueden llegar a debilitarte los músculos de la pelvis, que sostienen otros órganos, dice Kristene E. Whitmore, M.D., profesora asociada de urología clínica en Drexel University, en Filadelfia. Cuando esto sucede, la vejiga, el útero o el intestino —o los tres— pueden cambiar de posición. Los síntomas más comunes son la incontinencia urinaria, la vagina hinchada y pérdidas fecales.
Cómo tratarlo
Debes visitar a tu ginecólogo para que te examine y te refiera a un uroginecólogo. Muchos médicos prefieren esperar seis meses antes de empezar a tratar esto, pero hay muchos casos que necesitan atención inmediata. Los tratamientos usuales incluyen terapia física, estimulación eléctrica o curas con drogas u hormonas. De todas maneras, es importante que realices ejercicios Kegel para fortalecerlos. Esto lo puedes hacer contrayendo y relajando el músculo pubococcígeo con el objetivo de incrementar la fuerza y resistencia de los ya mencionados músculos.
Cuándo llamar al médico
Sobre todo si sientes descargas vaginales o si tienes dificultad para orinar o defecar.
Cuidados a largo plazo
Entre 50 y 70 por ciento de las mujeres que sufren de prolapso y que hacen ejercicios Kegel con regularidad, logran curarse en unos seis meses.

Consejos para después del parto

Después del parto, con el bebé en casa, empieza una nueva etapa. Es un momento de felicidad, pero a la vez es normal que la madre se sienta agotada y desbordada ante tantas responsabilidades y emociones.
El postparto inmediato puede ser algo desconcertante y sobre todo, son días muy cansados para la reciente mamá. Tanto las hormonas como los sentimientos están en plena efervescencia, el bebé deja poco tiempo para dormir y encima “hay que cumplir” con las tareas de la casa, la plancha, la colada, la comida, etc.
Es un período en el que la madre debe centrarse en el bebé y disfrutar ambos de ese enamoramiento inicial. Hay que tener en cuenta que una fatiga excesiva puede desencadenar una depresión postparto. Para evitarlo, vamos a hablar de algunos consejos para superar el cansancio de los primeros días después del parto.

Ayuda de los demás

El apoyo de la pareja y de los familiares es un pilar fundamental para la madre en estos momentos. Tener en quien delegar algunas de las tareas domésticas permitirá a la madre dedicarse exclusivamente al cuidado del bebé. Es una ayuda invalorable, especialmente si hay más hijos a quienes atender.
Si no cuentas con ayuda extra, lo importante es que te centres en tu bebé. El pequeño necesita toda tu atención y dedicación. Disfruta de tu bebé, no te agobies por las tareas domésticas. Los primeros días son muy importantes para la creación del vínculo entre la madre y su hijo. Antes esto, cualquier plancha puede esperar. Tú céntrate en lo verdaderamente importante, tu bebé.

Duerme mientras puedas

Las horas de sueño no alcanzan. Son muy pocos los bebés recién nacidos que duermen de un tirón o se despiertan una sola vez por las noches. Lo normal es que los despertares sean continuos.
El cansancio hace mella en el organismo de la madre, tiene menos energía y eso repercute en el cuidado del bebé.
La recomendación es “duerme mientras puedas”. Es decir, intenta dormir o al menos descansar cuando el bebé duerma. Dormir, aunque sea unos minutos, te sentará fenomenal.
Si además colechas con el bebé o duerme al lado tuyo podrás darle el pecho por la noche sin necesidad de levantarte. Así, ni él ni tú se desvelaran tanto. Con el tiempo, lo digo por experiencia, seguirás durmiendo mientras el bebé toma el pecho por la noche.

Un tiempo para ti

Además de dormir, hay otras rutinas que reconfortan el alma. Busca algo que te guste hacer: leer, ver una película, escuchar música, bailar, darte un baño relajante, practicar relajación, yoga… lo que sea.
Te servirá para cambiar el chip y recargar las pilas. Es una forma de descansar haciendo algo que te gusta. Tomarte un tiempo para ti te ayudará a renovarte para dedicarte al bebé con más energía.

Una buena alimentación

La alimentación es muy importante durante el embarazo, pero también lo es durante la lactancia y el postparto.
El organismo de la madre necesita la energía que le proporcionan los alimentos, por eso la dieta debe ser variada rica en frutas y verduras con un buen aporte de vitaminas y minerales.
Es importante hacer cinco comidas al día, haciendo énfasis en un completo desayuno que contribuya a eliminar el cansancio y comenzar el día repleta de vitalidad.
Lleva una dieta rica en fibras (verduras, frutas, cereales integrales), reduce el consumo de grasas saturadas, come pescado, carnes magras y lácteos semidesnatados. Controla los azúcares, chocolates, refrescos y demás alimentos altos en calorías. Cocina los alimentos al vapor o a la plancha.
Por su parte, evita el café, los alimentos picantes y las bebidas de cola.

Métodos para inducir el parto

Inducción del partoSobrepasar la fecha estimada de parto es algo muy común. Se estima que siete de cada diez bebés nace después de la fecha prevista, que se calcula alrededor de la semana 40 de embarazo. La mayor parte de las mujeres se ponen de parto entre la semana 37 y la semana 42 de su embarazo, motivo por el que la mayoría de los profesionales de la salud prefieren esperar hasta la semana 42 de gestación, antes de comenzar a considerar que el embarazo está pasado de fecha. 


Motivos para inducir el parto

Siempre debe existir un motivo de salud que justifique la inducción del trabajo de parto. Esta decisión nunca depende de la mujer embarazada, sino del equipo médico que la atiende, ya que debe estar basada en un diagnóstico certero, que justifique que es necesario finalizar el embarazo, porque su continuación puede ser peligrosa para la salud de la mamá o el bebé.

Los factores de riesgo más frecuentes para inducir el parto son la presencia depreeclampsia, la rotura prematura del saco amniótico, el retraso del crecimiento fetal, ciertas enfermedades maternas graves (como hipertensión, diabetes y nefropatía, entre otras), la muerte fetal, el embarazo cronológicamente prolongado y, en algunos casos, ciertos factores psicosociales.


Riesgos de la inducción temprana

Cuando la inducción del trabajo de parto se lleva a cabo antes de tiempo, el riesgo más frecuente es el parto prematuro, que tiene lugar cuando se realiza la inducción sin una evaluación correcta de las semanas de embarazo, debido a un error de cálculo de la fecha probable de parto. Otros riesgos incluyen la cesárea cuando fracasan los métodos de inducción y no se produce la dilatación; la endometritis puerperal, una infección uterina por maniobras realizadas durante la inducción; las contracciones anormales y el sufrimiento  fetal agudo producido por una falta o disminución en la oxigenación del bebé, desgarros en el útero y hemorragias.

Métodos de inducción hospitalaria

En la actualidad, se prefiere que la naturaleza siga su curso normal e intervenir lo menos posible. Sin embargo, cuando la finalización del embarazo es necesaria por motivos de salud, existen varios métodos de inducción del parto, que se llevan a cabo en un centro hospitalario. Su finalidad es iniciar las contracciones que provocarán el parto.

Separación de las membranas. Consiste en despegar las membranas durante un examen vaginal. El ginecólogo introduce un dedo en el orificio cervical y mediante un movimiento circular del dedo que examina se despega el polo inferior de las membranas del segmento uterino inferior. Esta intervención tiene la capacidad de iniciar el trabajo de parto al aumentar la producción local de prostaglandinas y, por lo tanto, reducir la duración formal del trabajo de parto. En todos los casos, no evoluciona con éxito.

Rotura artificial del saco amniótico. La amniotomía o ruptura deliberada de las membranas puede ser usado como único método para la inducción del trabajo de parto y se realiza mediante una incisión en el saco amniótico. 

Administración de prostaglandinas. La prostaglandina es una hormona que se administra, generalmente, en forma de óvulos o geles vaginales cuya función es preparar el cuello del úteropara el inicio del parto.

Administración de oxitocina. Esta hormona sintética se administra mediante un goteo intravenoso continuo. La dosis del goteo se irá aumentando lentamente hasta que el parto evolucione sin complicaciones. Debido a que puede provocar unas contracciones uterinas muy fuertes, su empleo se combina con la anestesia epidural para una mejor tolerancia del dolor. La oxitocina es el agente inductor que más se usa en todo el mundo.

Cuidado con la depresión post-parto

La depresión de la  madre después del parto puede tener efectos negativos en la relación entre la madre y el bebé. Esto puede afectar al desarrollo del bebé. Información de la Academia Americana de Pediatría.
La depresión de la madre si incide en crear un entorno poco estable, y tiende a la negligencia puede afectar al desarrollo del bebé. Los niños que vienen en entornos negligentes donde no se les presta la atención necesaria son más propensos a mostrar retrasos en el desarrollo y un contacto social limitado
Se trata de tratar de concienciar a la sociedad para que preste mayor apoyo a la madre deprimida y se conciencie del problema.  Las estimaciones de las tasas de depresión entre las mujeres embarazadas y después del parto puede variar entre el 5 y el 25%.
Aumentan la incidencia de la depresión materna:
  • Antecedentes familiares de depresión
  • Abuso de alcohol u otras drogas
  • Antecedentes personales de depresión.woman-baby-postpartum-200
En las visitas periódicas antes del parto sería ideal evaluar el riesgo de padecer depresión pos parto. Una adecuada prevención en la salud de la embarazada (y la salud mental es parte de la salud) sería una gran ayuda para la sociedad.
Si has dado a luz hace poco es normal tengas cierto cansancio y melancolía si además duermes poco. Si percibes estás sin ganas de nada, triste sin motivo, acude a tu  médico y comenta el tema de la depresión post parto para que puede analizar y aconsejarte lo más adecuado.

Los partos son riesgosos?

Estados Unidos es uno de los países con mayor tasa de mortalidad maternal e infantil pese a ser, a la vez, el que más dinero gasta por paciente en servicios médicos. 13,3 de cada cien mil mujeres, el doble que en 1996, muere cada año por complicaciones relacionadas con el parto. 
En el país donde vivían Linda e Inamarie, ambas fallecidas tras dar a luz, dos mujeres mueren cada día durante el parto por complicaciones como hemorragias, infecciones o preclampsia. Este país no es pobre y ni siquiera está en vías de desarrollo. Se trata de Estados Unidos, primera economía mundial y uno de los países occidentales con mayor tasa de mortalidad maternal e infantil pese a ser también el que más dinero gasta por paciente en servicios médicos.

Según las últimas encuestas, 13,3 de cada 100.000 mujeres, el doble que en 1996, muere cada año por complicaciones relacionadas con el parto, más que en otros 40 países considerados desarrollados y naciones como Croacia, Hungría o Macedonia.

A ello hay que sumar las aproximadamente 68.000 mujeres que cada año están a punto de perder la vida mientras dan a luz, aunque afortunadamente sobreviven, y los 1,7 millones que arrastran complicaciones de salud durante el resto de su vida, debido a problemas durante el parto o el embarazo.

Tanto organizaciones independientes como las autoridades sanitarias se echan las manos a la cabeza cada vez que cifras de este tipo aparecen en la prensa, pero las causas y la forma de solucionar el problema están aún por determinar.

Recientemente, Amnistía Internacional publicó un estudio sobre el tema de conclusiones estremecedoras. Una mujer en Estados Unidos tiene cinco veces más probabilidades de morir de parto que en Grecia, cuatro veces más que en Alemania y tres veces más que en España.

La situación es peor para las mujeres de color, que tienen cuatro veces más probabilidades de morir por problemas relacionados con el embarazo que las mujeres de raza blanca.

El estudio de Amnistía Internacional recoge casos como el de Linda Coale, que murió una semana después de dar a luz por un coágulo de sangre, un problema que el hospital podría haber evitado con unas simples recomendaciones.

O como el de Inamarie Stith-Rouse, que falleció por una hemorragia que los médicos no tomaron en serio. Su familia ha demandado a la maternidad por considerar que la raza de la fallecida, negra, afectó negativamente a la atención médica recibida.

Que hacer si se presenta un parto de emergencia

La llegada de tu bebé es uno de los momentos que más planeas. Sin embargo existe la posibilidad de que te sorprenda y que éste llegue antes de lo esperado. Si bien esta situación es un tanto improbable, hay ocasiones en las que las mujeres no alcanzan a llegar al hospital, por lo tanto deben prepararse para un parto de emergencia.
El parto de emergencia es aquel en el que la mujer da a luz sin asistencia médica profesional y la mayoría de las veces se presenta en mujeres que ya han tenido uno o más hijos, en aquellas que han tenido partos rápidos o las que iniciaron prematuramente el parto.

Así que si tu bebé viene en camino y no alcanzas a llegar a un hospital. Sigue estas recomendaciones de Laura Poole, directora de servicios de la mujer del Terrebonne General Medical Center en Houma, Louisiana:

  • Antes que nada procura mantener la calma. Si la llegada del bebé es inminente, lo primero que se debe hacer es llamar al servicio de emergencias 911.
  • Cuando comiences a sentir las contracciones, trata de respirar al ritmo de las mismas, evitando pujar entre contracciones, además de evitar la respiración jadeante.
  • Acomódate en una posición en la que además de sentirte cómoda favorezca al nacimiento del bebé. Una de ellas es la posición de litotomía, o sea recostada. Te puedes apoyar sobre el borde de una cama o mesa, que esté totalmente cubierta de toallas o sábanas limpias, o si lo prefieres, en cuclillas.
  • Al momento de sentir que la cabeza del bebé ya está saliendo, evita pujar. Por el contrario, debes soplar  para que se produzca una expulsión lenta que evite que te lastimes.
  • Una vez que la cabeza del bebé haya salido por completo, aprovecha el ritmo de las contracciones para seguir ayudando al niño que nazca, recibiéndolo con las manos. Si alguien esta ahí para ayudar debe recibir al bebé, con las manos previamente esterilizadas, ayudando a orientar la cabeza del bebé sosteniéndolo por los hombros hasta que salga por completo.
  • Si el bebé no llora de inmediato -aunque no todos los bebés lloran- la madre o alguien más debe ayudar a drenar sus vías respiratorias, recomienda el American College of Nurse-Midwives(ACMN por su sigla en inglés). Para ello, se debe tomar al recién nacido por los pies con la cabeza abajo, lo que facilitará que el bebé reciba el aire que necesita.
  • Los expertos del ACMN recomiendan que después de cerciorarse de que el bebé está en buenas condiciones, se le deben limpiar los fluidos de la boca y la nariz, además de envolverlo en alguna manta seca. Luego la madre lo debe colocar cerca de su pecho, permitiendo que se alimente.
  • Permite que la placenta salga sola. En el caso del cordón umbilical, es mejor esperar a que el servicio de emergencia llegue a atender a la madre y al bebé. En caso de que no se presente, debes esperar al menos 10 minutos y pasado ese tiempo, atar y cortar el cordón con unas tijeras limpias o estériles, y luego anudarlo y cubrir los extremos con gasas limpias.

Comer durante el parto

Existen ocasiones en las que un parto puede extenderse por más horas de lo pensado. Cuando se dan estos casos, el desgaste de la madre durante el trabajo de parto es muy importante por lo cual termina muy agotada cuando el bebé finalmente salió de su útero. Y ni que hablar del hambre y la sed.



Desde hace muchísimos años existía el mito de que comer algo o beber durante el parto era extremadamente peligroso, tanto para la madre como para el bebé. Muchos especialistas aducían que la ingesta podría ser causante de abortos espontáneos y otro tipo de complicaciones para la criatura en camino.
Sin embargo, un grupo de médicos y científicos del Reino Unido se propusieron estudiar esta teoría con el objetivo de ratificarla o de echarla por tierra definitivamente. Y después de varios meses de estudio han llegado a la conclusión de que la ingesta de algunos alimentos y bebidas durante el parto no acarrea peligro para la madre o el bebé.
Según estos especialistas, y basándose en una investigación realizada sobre más de 3 mil mujeres embarazadas, el consumo de ciertas comidas y bebidas no producen riesgos ni beneficios al parto. De modo que se refuta completamente el mito de las complicaciones causadas por este consumo.
Está más que claro que las madres no pueden ingerir cualquier cosa mientras están dando a luz, pero esta información es muy interesante y puede ayudar a que las mujeres embarazadas no terminen agotadas y famélicas después de traer al bebé al mundo.
Por supuesto que muchos médicos y padres todavía se muestran reticentes a estos resultados. Pero todo indica que con el paso del tiempo esta práctica se irá masificando en todo el mundo y les permitirá a las madres disfrutar de mejor forma de un proceso tan hermoso y cansador como es el parto.

Preparativos para la llegada del nuevo bebe


Qué llevar al hospital.
Es bueno tener la maletita preparada con anticipación en los días anteriores al parto con lo siguiente:

Para mamá:
• Objetos personales de aseo: Cepillo de dientes, shampoo, desodorante, etc. 
• Camisones o pijamas de algodón que se abran por adelante para poder dar pecho. 
• Ropa interior, brassieres de maternidad (sin broches). 
• Toallas femeninas y unas 3 toallas de aseo. 
• Bata y pantuflas para levantarse y moverse en la habitación. 
• Ropa adecuada para el día de la salida. 
• Libros y revistas para leer. 
• Crema hidratante y vaselina para los labios secos. 
• Cámara de video y fotos. 
• Accesorios para la lactancia: Sacaleches (para estimular la producción de leche cuando no pueda estar con el bebé), formador de pezón, gel especial para mantener los pezones elásticos, absorbentes o protectores de pecho. 

Para el bebé:
• Ropita de algodón: Camisitas, body, trajecitos, calcetines, baberos, manta. 
• Una docena o más de pañales.

La habitación del bebé.

Idealmente debe ser luminosa y en lo posible soleada y ventilada, evitando que el sol llegue directamente en la cara del bebé. Debe ser silenciosa y aislada lo más posible de los ruidos del tránsito y otros.

El piso debe ser fácil de limpiar. Evite las alfombras que acumulan polvo y ácaros.

La temperatura debe fluctuar idealmente entre los 18° a 24°C. La humedad entre el 50% a 70%. Las vías respiratorias del bebé son muy delicadas, por lo que si el ambiente es muy seco es conveniente contar con un humidificador.

La decoración se recomiendan colores suaves y de tonos pastel como el azul celeste o verde. Los objetos decorativos además de ser estimulantes para el bebé, le sirven como puntos de referencia. Los móviles son muy positivos para la estimulación del bebé, pero deben colocarse a una distancia adecuada (20 cm. Del bebé) que no estén encima de la cara del bebé.

La cuna y el cambiador.

La cuna.

Debe tener un tamaño aproximado de 55 x 85 cm. Y protegida con un barandal a los costados.
Es conveniente que tenga ruedas o algún sistema de balanceo que permita mecer al bebé. El colchón debe ser relativamente firme de manera que el bebé no se hunda y evitar posibles deformaciones de columna. Durante el primer año es mejore vitarla almohada pues el bebé podría ahogarse en ella. Puede utilizar una toalla pequeña.

El cambiador.

Debe ser lo más amplio posible, con bordes elevados y una altura suficiente para que el adulto no tenga que inclinarse demasiado. Debe tener algún paño acolchado y lavable.

Accesorios útiles para las primeras semanas del bebé.

Para el bebé:
• Biberones: aunque amamantar directamente es la mejor opción no siempre en posible. Más adelante le contaremos cómo elegir un buen biberón. 
• Esterilizador de biberones: para mantener libre de gérmenes todos los accesorios del bebé. 
• Limpiador líquido para biberones: remueve fácilmente la leche pegada al biberón sin dejar residuos tóxicos. 
• Chupones: Para darle tranquilidad emocional al bebé. 
• Monitor: Para escuchar el estado de su bebé de forma remota. 

Lactancia materna:
• Absorbentes o protectores de pezón: para mantenerte seca y cómoda mientras no estés amamantando. 
• Lactigel: para mantener los pezones sanos y amamantar sin dolor. 
• Protector para pezón: te ayudarán a continuar con la lactancia en aquellos casos que tengas los pezones planos o adoloridos. 
• Formador de pezón: para formar los pezones invertidos. 
• Sacaleches: recomendamos mantener un banco de leche en el refrigerador para que tu bebé siempre tenga leche materna disponible.

En el proceso de extracción de leche, se debe tener en cuenta que succionar no es lo mismo que tirar o apretar el pezón. Una fuerte presión no necesariamente es lo mejor. La leche materna es producida por las glándulas mamarias cuando unas hormonas especiales son estimuladas. Estas hormonas son liberadas durante la succión del bebé y se interrumpe su producción cuando la madre se siente incómoda o con dolor.
Lo más importante en la extracción de leche materna, es que la madre esté relajada y que el sacaleches promueva la lactación, simulando la forma natural de succionar de un bebé. En un buen sacaleches, como los de Pigeon, se puede regular la fuerza de succión, de manera que la madre al sacarse la leche se sienta cómoda y sin dolor.

Son seguros los partos en casa?

De un tiempo a esta parte, y motivado en gran parte por el (mal) trato que muchas mujeres han llegado a recibir en los hospitales, parir en casa se ha convertido en una alternativa al parto hospitalario.
Dada la diferencia evidente entre los recursos materiales y humanos disponibles en un centro sanitario y los que pueden encontrarse en un domicilio, existe un debate continuo acerca de la seguridad de los partos en casa, que se aviva sobretodo a nivel particular cuando una mujer anuncia su intención de tener a su hijo en su propio domicilio.
En Bebés y más hemos podido leer estudios que demuestran que parir en casa es seguro, realizados en Holanda, donde un gran porcentaje de partos son domiciliarios, y en Canadá. Sin embargo, un nuevo estudio reabre el debate sobre la seguridad de los partos en casa al asociar el parto en casa con un aumento significativo de la mortalidad de los bebés.
El estudio es en realidad un metaanálisis (una revisión de varios estudios sobre el mismo tema) que ha sido publicado en la revista “American Journal of Obstetrics & Gynecology” realizado en el Centro Médico de Maine, en Portland, y en él se han comparado los resultados de 342.056 partos en casa frente a 207.551 realizados en un hospital.
En dicho análisis se ofrecen datos que se presuponen, por la diferencia en la asistencia a las mujeres, siendo una de ellas menos intervencionista que la otra. Los partos en casa se asocian a menos instrumentalización, produciéndose menos episiotomías y menos anestesia epidural. Estas mujeres además son menos propensas a sufrir desgarros, retenciones de placenta, hemorragias e infecciones y los bebés tienen menos riesgo de nacer prematuros, de nacer con bajo peso o de necesitar ventilación asistida al nacer.
Los datos acerca de la mortalidad durante los primeros días son muy similares en ambos grupos de parturientas. Sin embargo, los partos en casa se asocian a una tasa más alta de muertes al nacer, siendo del doble si no se tienen en cuenta a los bebés con problemas congénitos (si se tienen en cuenta, la mortalidad es el triple). La causa podría ser problemas de distrés respiratorio al nacer o bien de resucitación.
Pese a los datos, los autores del trabajo reconocen que el estudio no pondrá fin a la controversia que existe sobre este tema desde siempre.
Personalmente considero que ambos tipos de partos tienen ventajas e inconvenientes y creo que la lucha no debería ser “parto hospitalario instrumentalizado contra parto domiciliario respetado”, sino que lo ideal (bajo mi punto de vista) sería tratar de conseguir que los partos en los hospitales, donde hay más recursos materiales y humanos, fueran igual de respetados y naturales que los que se llevan a cabo en los domicilios.

La ansiedad u las ultimas semanas del embarazo

embarazo 300x210 La ansiedad de las últimas semanas de embarazo
Parece mentira pero ya han pasado nueve meses y en pocos días llegará el ansiado momento del parto tras el cual conocerás a tu bebé. Sin embargo, sabemos que la fecha de parto es estimativa y que probablemente tu hijo nazca un par de semanas antes o después de esa fecha. Por eso es imposible evitar la ansiedad durante las últimas semanas de embarazo.
La mayoría de las mujeres ya hace un tiempo que han tomado su licencia en el trabajo y la ansiedad hace que a veces nos pongamos muy nerviosas o nos imaginemos posibles complicaciones que puedan ocurrir durante el parto. Estas ideas ocupan nuestra mente e incrementan nuestra ansiedad.
Claro que no es fácil aconsejar que debes estar tranquila, todas las que hemos pasado por lo mismo sabemos que durante esas semanas no se puede pensar en otra cosa que no sea en el momento del parto.  Sin embargo puedes optar pordistraerte, elige un lindo libro para leer o alquila una colección en DVD de tu serie favorita. No decimos que te dediques a organizar la ropita del bebé porque a esta altura eso ya lo tendrás hecho.
También puedes distraerte armando un álbum de fotos con imágenes de todo tu embarazo, podrás guardarlo de recuerdo para tus hijos o compartirlo con tus familiares.
Muchas mujeres evitan salir de sus casas durante las últimas semanas por miedo a romper bolsa, debes saber que sólo el 15 por ciento de las embarazadas rompen bolsa y cuando eso sucede transcurren varias horas hasta que nace el bebé, por lo que no debes preocuparte aunque siempre es mejor salir acompañada. Si de todas maneras sales sola, siempre recuerda llevar tu celular cargado así podrás avisar en el caso de que te descompongas.
Y aprovecha el tiempo libre para dormir, dentro de unos días ya no podrás hacerlo plácidamente porque tu bebé te demandará día y noche, así que aprovecha ahora.

Estar listos para el parto

¿Recuerdan cómo Pedro Picapiedra salía apresurado al hospital dejando atrás a Vilma cuando ella le decía que había llegado la hora de dar a luz a su hija?

Luego regresaban a casa desilusionados, ya que todo era una “falsa” alarma.
Lo gracioso es cómo practicaban para estar listos (maleta, ropa, instrucciones) y cuando “rompiera fuentes” todo fuera un éxito.
La realidad es que los nervios tomaban control y no permitían que Pedro se enfocara y pensara en lo que supuestamente había practicado.
Algo similar ocurre en la actualidad cuando llega el evento. Vamos a confrontar una sensación de temor y ansiedad, la cual es muy natural y es parte del desarrollo de una nueva vida.
Toda medida de preparación para el nacimiento ayudará a los padres a tomar en cuenta asuntos de importancia como:
1. Quién estará a cargo del cuidado y supervisión de sus otros hijos.
2. Quién supervisará el trabajo escolar, si ya van a la escuela.
3. Solicitar ayuda a los abuelos en caso de que tengan que hablar con la maestra.
4. Notificar al colegio y a los maestros para que estén informados de la transición que ocurrirá en los próximos días.
5. Contar con una persona que coordine los viajes al hospital y las actividades extra curriculares para que la rutina en casa continúe.
Dejar la maleta lista como lo hacía Vilma es una buena práctica, ya que de esa manera es uno mismo quien la prepara.
No olvide: Sus camisones, la bata, las pantuflas, medias, los sostenes de lactancia, artículos de baño como el desodorante, cepillo y pasta de dientes, lociones, polvos, champú, acondicionador, toallas sanitarias y maquillaje.
La labor de parto es extenuante, así que después del nacimiento, el arreglarse el cabello y colocar algo de maquillaje te podrá hacer sentir mejor.
Hay que incluir la ropita del bebé y la ropa que la madre usará cuando tenga salida del hospital.
Si se está leyendo un libro, inclúyalo en la maleta, junto con un reproductor de discos compactos para escuchar música suave y relajante.
Compre cositas para comer en caso de que el futuro padre o los acompañantes sientan fatiga durante el a veces largo período de labor. La cámara fotográfica o de vídeo es algo indispensable en el evento.
El proceso del nacimiento incluye el embarazo, parto y post-parto y los actores principales son la madre, el padre y el bebé.
El prepararse para el nacimiento también incluye las clases de educación prenatal, las cuales pueden tomarse desde los cinco meses de embarazo. La misión de dichos cursos es:

Ofrecer información exacta para reducir los miedos y ansiedad en general.

Aumentar la confianza y control en la pareja para controlar el dolor y mejorar la tolerancia de la madre.
Refuerza la confianza y control en la pareja con técnicas de relajación, distracción, respiración y control muscular.
Desarrollar una relación productiva entre la madre que está en labor y su pareja para que luego él pueda dar el apoyo necesario.
Los beneficios son numerosos cuando la pareja decide obtener clases de preparación. El padre se involucra en el embarazo, se comparte con otras parejas que están pasando por lo mismo, se convierte en un espacio para hacer preguntas y de adquirir estrategias e ideas para manejar las dificultades. El médico le podrá recomendar los lugares donde podrá obtener dichos cursos.
Cabe mencionar la importancia de hacer una visita prenatal al pedíatra del futuro bebé, para conocerlo y hacer todas las preguntas posibles.
A medida que va avanzando el embarazo van apareciendo unas contracciones normales llamadas de Braxton-Hicks.
Es importante reconocer la diferencia entre estas contracciones y las contracciones de labor de parto. Las contracciones de Braxton-Hicks son irregulares, ocurren a diferentes intervalos, no se incrementan a medida que pasa el tiempo, se alivian al cambiar de posición o cuando la madre se relaja, causan incomodidad en la parte baja del abdomen sin presión de espalda y la parte pélvica y no causan la dilatación del cérvix.
Las contracciones de labor de parto son regulares, se incrementan progresivamente a intervalos cada vez más cortos, no se alivian con el cambio de posición, causan presión en la espalda y dolor en la pelvis y causan dilatación del cervix.
Probablemente Vilma tuvo una de esas contracciones normales asustando a su querido Pedro.
En caso de inseguridad siempre es bueno mantener un diario, podemos revisar nuestras notas y ver si encontramos un patrón. El médico se lo agradecerá y podrá así evaluar mejor la situación. En la segunda parte, incluiremos las fases del parto.

Beneficios de dar a luz en el Agua

Cada vez somos más las mujeres que a la hora de parir nos informamos de las diferentes opciones que tenemos para evitar un parto de los que hacen en la mayoría de maternidades. Leemos por internet, revistas, hablamos con amigas con el fin de evitar la intervención de un médico.

Una de las opciones que está más extendida es el parto en el agua. Los expertos aseguran que el bebé nace de un modo menos traumático ya que el agua relaja los músculos. Esto alivia las contracciones de la madre y hacen del parto un momento menos doloroso. La temida episiotomía también se evita con el agua, ya que se ablanda la zona perineal de una manera considerable.

Si entráis en youtube podéis ver muchos partos acuáticos, incluso hay uno en el que aparece una bañera transparente y se ve como sale el bebé.
No es peligroso

Si tienes miedo a que el bebé se ahogue según sale de la tripa, los expertos dicen que es imposible que el bebé se ahogue del mismo modo que no lo hace con el líquido amniótico dentro del útero materno. El oxígeno lo seguirá recibiendo a través del cordón umbilical y unicamente cuando se corta éste, el bebé comienza a respirar por sí mismo.

Direcciones de interés

En España están proliferando bastante estos centros especializados, incluso en algunos hospitales se han instalado bañeras que facilitan la dilatación. Uno de los centros más conocidos a nivel nacional se encuentra en Valencia, en la clínica Acuario.

Vuestra opinión

¿Os gustaría que en la Seguridad Social se pusieran este tipo de bañeras y nos permitieran a las mujeres dar a luz así? O por el contrario ¿os parece una forma peligrosa y a través de la que nunca tendríais un hijo?

Cuidados después de la cesárea

¿Lo ideal sería poder terminar el embarazo con un parto natural. Por lo general, la recuperación es casi inmediata y la madre es capaz de reanudar sus actividades una vez que haya descansado después de la labor.

El dolor que se haya podido tener ocurre en el momento de la expulsión y, con la emoción del bebé, el tormento queda rápidamente en el olvido.

Muchas veces las futuras madres al escuchar las historias de parto quedan atemorizadas. Estos miedos e inseguridades podrán ser manejados si la madre tiene una preparación con cursos referentes a la labor de parto. Se ha visto que los riesgos son menores si la madre tiene un parto natural.

Sin embargo, pueden existir condiciones médicas absolutas y relativas para realizar una cesárea. Como toda cirugía, la madre se expone a los riesgos comunes como lo son las infecciones entre otras causas. Dependiendo de las circunstancias, el médico podrá determinar de antemano si su embarazo requiere una cesárea.

RAZONES ABSOLUTAS PARA REALIZAR UNA CESÁREA INCLUYEN:

-Sufrimiento fetal

-Placenta previa o desprendimiento de la placenta

-Tamaño del bebé mayor que la pelvis de la madre

-Cordón umbilical apretado alrededor del cuello del bebé, lo cual afecta la circulación de la sangre al cerebro

-Posición del bebé al momento del parto que impida la salida (de pies o transverso)

RAZONES RELATIVAS QUE NO SIEMPRE REQUIEREN CESÁREA:
-Contracciones débiles o detención del parto
-Condiciones maternas como la diabetes, enfermedades renales, cardiacas o tumores
-Primerizas de edad avanzada
-Preeclampsia o eclampsia

¿Sabía usted que la cesárea se practica desde la época de los antiguos romanos, cuando se efectuaban extracciones en mujeres muertas con el objetivo de tratar de salvar a los bebés? Lo interesante es que a partir del año 1500 se comenzaron a hacer las cesáreas en mujeres vivas. Luego, en 1881 se impone la novedad de suturar la herida quirúrgica.

Actualmente estas técnicas han evolucionado grandemente, al punto de que luego de una cesárea casi no es posible ver la cicatriz.

Usted debe preguntar a su médico las razones de una cesárea, si su cónyuge puede estar presente en el salón de operaciones, si podrá sostener al bebé o si su bebé podrá quedarse en el cuarto (si no hay complicaciones).

Posiblemente la madre pase muchas horas de labor y termine el parto en una cesárea. Sentimientos de incapacidad, frustración o falta de control pueden presentarse al no poder tener parto natural. En ese caso lo esencial es concentrarse en el hecho final, en el recién nacido y no en el proceso de cómo llegó al mundo.

La recuperación de una cesárea depende del cumplimiento de las instrucciones del médico y del empeño de la madre en recuperarse.

Como toda cirugía, la clave del éxito estará en caminar desde que le den la orden de levantarse de la cama.

El cuerpo estará traumatizado por la manipulación de los órganos internos, pero hay que hacer un esfuerzo mental y físico de caminar.

Si el bebé está con usted en el cuarto y no necesita ser alimentado, pídale a una de sus visitas que la acompañe a caminar mientras el padre atiende al resto de los invitados.

Si el bebé tiene que estar en cuidados intensivos o en sala de recién nacidos, entonces haga unos cuantos viajes para alimentar al bebé y caminar.

Cuando usted ya pueda alimentarse correctamente y recupere las fuerzas, el desempeño de las actividades diarias será más fácil. Luego de unos tres a cuatro días estará en su casa disfrutando a su bebé.

Todo sobre el parto

¿Todo tiene su momento y su lugar. Después de nueve meses, los cambios hormonales de la madre, el “envejecimiento” de la placenta y la estimulación de los músculos del útero que antes estaban en “reposo” van orquestando conjuntamente la llegada del “actor principal”. Probablemente sea el bebé quien inicie esta tarea y nos dé la señal que ya es hora de salir.

Su médico deberá ser informado una vez que aparezcan las contracciones cada cinco minutos y se rompa la bolsa amniótica, que es evidencia del inicio de la labor de parto.

Una vez en el hospital, el equipo médico se encargará de evaluar la etapa en la cual se encuentra la madre. Hay cuatro etapas de la labor de parto: Prodrómico, dilatación, expulsión y alumbramiento. Otras literaturas dividen el parto en dilatación y labor, expulsión o empuje y finalmente el nacimiento y la extracción de la placenta.

Al inicio de la dilatación se recomienda que la madre busque maneras de mantener la mente ocupada haciendo caminatas, tomando un baño con el cuidado de no caerse, haciendo los ejercicios de respiración y relajación.

En todo este proceso es sumamente importante la presencia de la pareja. El padre se convierte en el puente de enlace entre la madre y el equipo médico siendo la comunicación el medio imprescindible para transmitir los mensajes verbales y no verbales.

La meta final es que el bebé nazca y dependerá de los mensajes transmitidos mediante las emociones verbales, expresiones faciales, posición y distancia que la madre esté sintiendo en ese momento.

Si la pareja se entrenó previamente en la práctica de respirar, empujar, relajarse, cambiar de posición, se recomienda también buscar un mecanismo de “codificación” para que la comunicación no verbal del dolor sea transmitida. Por ejemplo, con los dedos de la mano se puede determinar el grado de dolor del 1 al 5, siendo el 1 (mostrando el dedo índice) si se tiene poco dolor y 5 (mostrando todos los dedos de la mano) si tiene mucho dolor, en caso de que la comunicación verbal no se pueda dar por las náuseas y los malestares de las contracciones.

El padre podrá tener un registro escrito de las contracciones, tratando de mantener un ambiente relajante para la madre (música suave, mantener un vaso con hielo para poder calmar la sed, masajes en la espalda, recordarle que tiene que ir al baño al menos cada hora para vaciar la vejiga).

Los esposos no deben decirle a la futura madre que “sabe como se siente”, porque en realidad no lo sabe. Lo que sí le puede dar es amor y todo el apoyo que ella necesite.

La opción de tener la “epidural” (anestesia parcial) deberá ser discutida con el médico durante las visitas prenatales.

Cada mujer es diferente y las horas de labor de parto variarán con cada caso particular. Sin embargo una vez completada la dilatación del cuello del útero, llegará el momento en que la madre sentirá un deseo muy grande de pujar. Hay que llenarse de valor y de energía en esta segunda etapa de parto. Junto a la madre, el personal del hospital y el padre ayudan con la coordinación de la respiración y “pujo” que se debe de dar hasta que la cabeza del niño aparezca en el canal pélvico. El bebé da un giro interno, se extiende y la cabeza se levanta saliendo al exterior. El resto del cuerpo usualmente sale de una manera rápida y suave.

Todavía madre e hijo están unidos por el cordón umbilical y llega la oportunidad sublime del padre de cortar el mismo.

El “actor principal” ha nacido llenando la sala de llanto y emoción por el milagro del nacimiento. Cuando la madre ve al bebé se olvida de todo el trabajo y sufrimiento que pasó, y se enfoca en lo maravilloso que es ver a ese nuevo ser entre sus brazos.

Las cámaras se enfocan en el recién llegado, sin embargo, no hay que olvidar a la madre. Ella ha trabajado arduamente, y aunque sienta un alivio temporal, pueda que ella tenga fatiga, mucha sed y frío.

El padre puede ayudar dándole apoyo y amor, ya que el médico puede que esté terminando el trabajo de reparar la episiotomía (corte de la vulva para facilitar el parto) o terminando de extraer la placenta. La repentina hemorragia que se da por su desprendimiento es controlada por la contracción de las paredes del útero cerrando los vasos sanguíneos.

La madre debe estar muy orgullosa por su labor. ¡Misión cumplida!

Preciados lectores: invito a las madres y padres a compartir anécdotas de lo que “les funcionó” cuando estaban en la labor de parto. Escriban lo que hizo la diferencia para soportar esas horas de angustia. Gracias.