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Como debe ser la alimentación post Parto

Durante el embarazo, la mujer experimenta diversos cambios en su cuerpo, debido a factores hormonales, como el aumento de peso. Algunas mujeres, caen en el error de comenzar una dieta estricta cuando dan a luz, para perder cuanto antes esos kilos de más. En realidad, se debe hacer todo lo contrario. Tras el parto, la mujer necesita recuperarse del enorme esfuerzo, y tiene que elaborar nuevos hábitos alimenticios, que le den la energía necesaria para esta nueva etapa.


Asimismo, hay que tener presente que la alimentación de la mujer debe ayudar a la cicatrización de las heridas y a recuperar todo el hierro que se ha perdido durante el parto, así como a favorecer la producción de leche, si se ha optado por dar el pecho. En esta etapa, se recomienda repartir las comidas en 5 o 6 tomas diarias, sin picar entre medias, y sin pasar más de 3 horas sin comer.
Qué alimentos tomar
La dieta de la madre en este periodo debe ser, ante todo, equilibrada, pudiendo consumir cualquier alimento, incluso aquellos que están prohibidos durante el embarazo, como el pescado crudo. La fruta es necesaria en este momento para reponer minerales y vitaminas, y si puedes tomarla con piel, aumentarás el consumo de fibra, que te ayudará a combatir el estreñimiento y depurar el organismo.
Como apuntábamos anteriormente, no hay ningún alimento prohibido, a no ser que sea por prescripción médica. Sin embargo, debe evitarse consumir ciertos productos, como los fritos, los dulces (y demás hidratos de carbono simples) y los refrescos azucarados. A la hora de tomar carne, hay que tener en cuenta que se deben elegir cortes magros y no consumirla más de 3 veces a la semana. En el caso de las carnes blancas, hay que comerlas sin piel. Y respecto al pescado, se puede incorporar diariamente a la dieta. Asimismo, es muy importante usar aceite de oliva, por su poder antioxidante,y consumirlo en crudo.
Tu dieta durante la lactancia
Por todos es sabido que la mejor forma de alimentar al bebé durante sus primeros meses de vida es con leche materna, que le proporcionará el agua y los nutrientes que necesita, además de protegerle de infecciones y alergias. Pero la lactancia no es beneficiosa solamente para el niño, sino también para la madre, ya que le ayuda a recuperarse físicamente. Está demostrado que dar el pecho al bebé disminuye el sangrado post-parto y los niveles de grasa acumulados en el embarazo, por lo que perderás peso con más facilidad.
La producción de leche supone un gasto energético importante, por lo que en esta etapa debes aumentar las calorías diarias hasta las 2500, para garantizar la cantidad de leche requerida por tu hijo. Además, deberás prestar atención a los alimentos que tomas, ya que de esto depende la calidad de la leche que produzcas.
En principio, no hay ninguna prohibición tan estricta como sucede en el embarazo, puedes tomar cualquier alimento, desde el primer mes de dar a luz. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la calidad de los alimentos influirá en los nutrientes que contenga la leche, así que se pueden seguir algunas recomendaciones. En imprescindible, sobre todo, cubrir las necesidades diarias de calcio y nutrientes, y esto lo puedes conseguir a través de los lácteos, y de las carnes, pescados, frutas y verduras.
Cabe recordar que, aunque la leche materna puede tener diferentes sabores según el día, hay determinados alimentos que se recomiendan no tomar, ya que alteran notablemente el sabor. El ajo, la cebolla, los espárragos, la col, la coliflor, y la mayoría de las especias son algunos de los productos que debes evitar.
Asimismo, las necesidades de líquidos aumentan, para mantenerte hidratada y producir la leche requerida. El agua es siempre la primera opción, pero también puedes tener como alternativa los zumos de fruta o las infusiones. El hinojo, el anís verde y el comino son una buena elección. Respecto al alcohol, puedes tomarlo ocasionalmente y con moderación, teniendo en cuenta que el mejor momento para hacerlo es después de dar el pecho, ya que, de esta forma, se consigue retirar el alcohol del organismo.
Por último, hay que tener presente que los kilos de más que se han cogido en el embarazo, se irán perdiendo de manera progresiva, por lo que no hay que desesperar si tardas unos meses en conseguir tu figura habitual. Lo más conveniente es llevar una alimentación equilibrada y realizar ejercicio moderado con cierta frecuencia.

Alimentos que mejoran la concentración de los niños

Cada vez tenemos más distracciones a mano que atentan con nuestro trabajo y el aprendizaje de nuestros niños. Hay ciertos alimentos que pueden mejorar la concentración, la memoria, la coordinación y los niveles cognitivos, y mantenerse en estado de alerta. ¡Aprende cuáles son y prepara la dieta ideal para tu cerebro y el de tu familia!



1. Pan y galletas de grano entero

Al igual que otros carbohidratos, liberan un aminoácido, denimonado L- Triptófano, que es absorbido por el cerebro para producir serotonina, un neurotransmisor que promueve la relajación y ayuda a inducir el sueño, explica el Centro de Salud para los Estudiantes de la Universidad Emory.

A pesar de sus beneficios, el exceso de consumo de carbohidratos puede afectar el desempeño de los estudiantes en un examen o de un trabajador en su empleo al sentirse demasiado cansado. En cambio, si el consumo es balanceado, te sentirás con energía para enfrentar cualquier desafío.


2. Pastas

Otra propiedad de los carbohidratos complejos es que proveen al cerebro de glucosa, una fuente de energía fundamental, explican los expertos de la Universidad de Emory. Y el cerebro necesita de energía para funcionar correctamente y permitir el funcionamiento cognitivo.

3. Pollo

Las proteínas son otra de las fuentes necesarias para mantener una buena concentración. Cuando la proteína es consumida, se libera otro aminoácido: la L-tirosina, que se ocupa de sintetizar la noradrenalina y la dopamina. Ambas son fundamentales para pensar clara y rápidamente.

4. Huevos

Ayudan a que el cerebro tenga memoria a largo plazo. Al igual que las otras proteínas, consumir huevos mejora el estado de “alerta” y de estabilidad. Otras importantes fuentes de proteína con similares virtudes son: las carnes magras, el pescado y los frijoles.

5. Leche descremada y yogur

Las proteínas son digeridas más lentamente que los carbohidratos. Como consecuencia, proveen al cuerpo y al cerebro de energía durante más tiempo, incluso cuando la energía de los carbohidratos se ha agotado.

6. Nueces

Tienen las propiedades de las proteínas y también las virtudes de las grasas. Por lo que además de ayudarte a concentrar y a responder rápido en tu trabajo y estudio, ayudan a que el cerebro funcione correctamente.

7. Aceite de oliva

Además de los carbohidratos y las proteínas, el tercer grupo alimenticio que favorece las funciones del cerebro son, ¡las grasas! Pero claro, para beneficiarse, es importante que elijas “grasas saludables”. Un buen ejemplo es el aceite de oliva. También el aceite de pescado.

8. Aguacate

¿Quién se puede negar a este alimento tan sabroso? ¡Más si sabemos de antemano que nos hará más inteligentes o por lo menos que nos ayudará a que nuestro tiempo de trabajo o estudio sea más rendidor! Las grasas son elementales en la dieta. Ayudan a absorber las grasas de las vitaminas solubles y ayudan a construir las celdas de las células nerviosas.

10. Sardinas

Como todos los “pescados azules”, son una excelente fuente de ácidos grasos omega-3. Pero además, contienen otros ácidos: los omega-6, que previenen distintas enfermedades. Sin embargo, su consumo excesivo podría aumentar la propensión a la depresión.

Alimentación a los 8 meses de edad

Hacia los 8 meses de edad, los bebés están listos para alimentarse con trocitos de comida sólida. 



Comienza con:
  • Cereales infantiles de arroz inflado o en forma de O
  • Banana picadita
  • Batata cocida y cortada en cubitos
  • Cubitos de aguacate


Luego incorpora:
  • Tofu en cubitos
  • Trocitos de pan suave, integral (sin la corteza)
  • Cubitos de pera y durazno muy maduros
  • Pastas pequeñas (tornillitos o macarrones)


Y finalmente
  • Pedacitos de pollo o carne suave
  • Trocitos de sándwich de queso a la parrilla
  • Galletas Graham
  • Yema de huevo cocida y picadita

Mitos de como alimentar a tu bebe

Es normal que sigas los consejos de tu mamá, suegra y amigas pero hay patrones y conductas que debes evitar para que tu bebé se desarrolle de manera sana.

Tu doctor es prácticamente la única persona a quien debes escuchar cuando se trata de la alimentación de tu bebé. Hay prácticas que han pasado de generación en generación que pueden poner en riesgo la salud actual y futura de tu hijo. Pon atención y prefiere “quedar mal” con tu tía abuela antes de creer en estos nocivos mitos.



El sobrepeso es bueno

“Un bebé gordo es un bebé sano” es el mito número uno en nuestra lista, por ser el más común y el más dañino para el futuro de tu bebé. No podemos negar que un bebé gordito es hermoso, pero no es saludable: si tu bebé tiene sobrepeso en los primeros años de su vida, lo más probable es que lo tendrá también cuando sea adulto.

El sobrepeso no es normal en los bebés, y si tu hijo sufre de éste debes consultar de inmediato a tu doctor para que te diga qué es lo que estás haciendo mal en cuanto a su alimentación.

La leche y nada más

Muy aparte de tu postura sobre la edad correcta para el destete, tienes que estar consciente que conforme tu hijo crece la leche materna se vuelve nutrimentalmente insuficiente por lo que no puede ser el único alimento que tu bebé consuma.

La ablactación (cuando combinas la leche materna con otros alimentos) debe iniciar cuando tu bebé cumple cuatro meses de edad, o tu hijo sufrirá de problemas de desnutrición que comprometerán su buen desarrollo.

Las primeras comidas deben ser dulces

Probablemente has escuchado que en cuanto inicies la alimentación distinta a la leche, las mejores papillas son las que están hechas con fruta. Sin embargo, la realidad es que debes preferir las papillas de verduras

Si las primeras papillas que tu hijo come están hechas con fruta, su sabor le encantará y comerá de lo lindo… pero cuando intentes que coma las que están hechas con verduras será muy difícil que las acepte porque estará acostumbrado al dulce. Ojo: no se trata de privar a tu bebé de papillas con fruta, sino de iniciar con las de verdura e intercalar las de fruta.

La leche adicionada con Hierro

En el mercado abundan los productos adicionados con Hierro y es importante que sepas que cuando éstos son lácteos (por ejemplo yogures o quesos) el elemento no es absorbido por el organismo, porque “compite” con la absorción de Calcio, y éste último “gana”.

Prefiere siempre productos adicionados con Hierro que contengan vitamina C, por ejemplo jugo de naranja, fresa, kiwi, etc.

No jugar con la comida

No seas demasiado estricta con tu bebé y esperes que a la hora de la comida todo sea limpieza y orden. Además de que es imposible, el caos puede traer beneficios para tu hijo.

Recordando no llegar a los extremos, debes permitir que tu bebé toque su comida y “juegue” con ésta, pues es la única forma que tiene de relacionarse en cuanto a textura, olor, forma y color con todo lo que le rodea.

Recuerda siempre consultar a tu médico antes de tomar cualquier decisión o seguir consejos de cualquier fuente.

Consejos importantes para la alimentación de tu bebe

Pasar del biberón a la taza, de la succión a la deglución. Incorporar la cuchara y el plato, la silla, el babero y las reglas de los nuevos horarios. Lograr que un niño acepte todo esto es un gran desafío, para los padres y más que nada para el mismo bebé. Claves para que la familia enfrente este nuevo reto con éxito. 

El primer paso es lograr que el pequeño comience a reemplazar biberones o algunos horarios habituales del pecho por alimentos. Hay edades para todo. Pero la comida más firmes comienzan a aparecer en su vida entre los 4 y 5 meses.

En esta edad no se le puede exigir demasiado al pequeño. Es muy chico para comprender y aún no tiene las habilidades físicas para responder a semejante reto. La Clínica Cleveland te recomienda no apurarte ni apurarlo.

“Las comidas sólidas se suelen introducir a los cuatro o cinco meses de edad, dependiendo de lo que diga el médico de tu bebé. Si comienzas a darle comidas sólidas a tu bebé demasiado temprano, tendrás más posibilidades de que desarrolle alergias alimenticias y puede que no crezca igual de bien”, detalla el Departamento de Educación a los Pacientes y Información de la Salud, de la Clínica Cleveland. 

Si ya llegó el momento de alimentarlo, comienza con cereales especiales para bebés. En especial los fortificados con hierro. Y añade frutas y vegetales. Las carnes llegarán después. 

¿Cómo preparar la comida? Debe ser como un puré siempre. Bien triturada o machacada. Recuerda que el niño es pequeño, aún a sus 6 meses.

La cuchara puede aparecer en este momento también. Comienza con una pequeña. Dale a tu hijo la comida de a poco y en pocas cantidades. Cuando veas su respuesta, si se adapta bien, puedes aumentar las porciones.

Si tu bebé comienza a escupir la comida es momento de parar. Quiere decir que ya se llenó. En el peor de los casos, que la comida no fue de su agrado. 

La Sociedad Norteamericana de Gastroenterología Pediátrica, Hepatología y Nutrición (NASPGHAN) junto con la Asociación de Gastroenterología Pediátrica y Nutrición (APGNN) tienen otra visión. Ellos recomiendan introducir, por ejemplo el cereal, recién a partir de los 6 meses. Y dicen que lo mejor es comenzar con cereal de arroz, luego harina de avena y por último cereal de cebada. 

A partir de los 6 y 8 meses el bebé ya puede tener hambre entre 4 y 6 veces al día. En esta etapa puede comer bien. Por eso son bienvenidas las carnes trituradas, los yogures y los purés.

Truco sencillo para que tu bebe coma

A algunos niños le cuesta bastante comer determinadas cosas como la verdura, el pescado o alimentos con sabores muy específicos. Pero es necesario que coman este tipo de alimentos, puesto que los nutrientes que aportan son básicos para su desarrollo. Por eso, desde nuestro canal, intentamos cada semana proponeros algunas ideas o trucos para que coman mejor.

Hoy os propongo una de las ideas más sencilla, por si aún no se os ha ocurrido   . Se trata de realizar una rica tortilla de todo lo que se os ocurra. Podemos echarle todo lo que a los peques no les guste, pero siempre que tenga una apariencia de tortilla francesa o de patatas (en función de la que más les guste) se la comerán con muchas más ganas. Además, si véis que no les gusta, podéis optar por añadirle alguna de sus salsas favoritas, seguro que pican .

Como combinar un menú adecuado para los niños de la casa

Una buena opción es seguir este sencillo menú:

Mañana: huevos con elote y rebanadas de jitomate, más tres porciones de lácteos (queso, leche o yogurt)

1° Colación: zanahoria rallada, batabel, jicama o pepino.

Comida: Arroz con dos tazas de verduras, guisado (res, pollo o pescado) e incluir una ensalada de color verde que aporte hierro (acelgas, espinacas y berros) con algo de brócoli y  pimientos morrones (vitamina C).

2° Colación: Calabaza, Zanahoria, pepino, o cualquier verdura que haya sobrado del mediodía.

Cena: Sandwich vegetariano (jitomate, berenjena, calabaza, y queso panela mas su porción de lácteo)



Se debe incluir una taza de verdura en cada comida como mínimo. Como se puede apreciar, las verduras constituyen un alimento básico en la alimentación. Si deseas que tus hijos estén mas protegidos contras las enfermedades, procura darles mas verduras en sus platillos diarios. Y, una cosa importante, predica con el ejemplo: ningun niño aceptará comerlas si nosotros como padres no acostumbramos a degustarlas en nuestras comidas diarias.

Algunos consejos para la alimentación del primer año del bebe

Las leches adaptadas para los recién nacidos se elaboran a partir de la leche de vaca, que se modifica para hacerla semejante a la leche humana.


El resultado es una leche que se parece mucho a la humana desde el punto de vista nutricional y, por tanto, es adecuada para el crecimiento y desarrollo del bebé.



En su composición, las leches adaptadas deben cumplir las normas de la Sociedad Pediátrica Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición (ESPEGHAN).

Leches adaptadas para bebés

Se comercializan como leches adaptadas de inicio, los preparados hasta los cinco meses, y de continuación la leche de fórmula para los bebés de más de cinco meses. Tu pediatra te recomendará la que crea más indicada. Lo normal es que la presentación de la leche de fórmula sea en polvo para reconstruir con agua.

A medida que el bebé vaya creciendo, epediatra observará su evolución de peso y talla, y te indicará el esquema de alimentación a seguir durante el primer año de vida de vuestro bebé, según su estado nutricional, de desarrollo, intolerancia y/o alergia. En el caso de que la madre no pueda amamantar a su bebé, el médico indicará la leche que se debe utilizar:

Biberón: Fórmulas de inicio 1
Estas leches adaptadas para tomar en biberón satisfacen las necesidades nutricionales del bebé lactante durante los primeros 4-6 meses de vida. Normalmente, estas fórmulas son utilizadas junto con otros alimentos infantiles, que son complementarios en la alimentación del bebé, hasta la edad de un año.

Biberón: Fórmulas de continuación 2
Son las que forman parte de un régimen de alimentación mixto, destinado a ser utilizada a partir de los 4-6 meses de edad. Según las últimas recomendaciones nutricionales de la Unión Europea se aconseja su utilización hasta la edad de 3 años.

Pasos para una buena alimentación de tu bebé en su primer año de vida.
  1. Leche materna, si es posible, a demanda y en exclusiva hasta los 6 meses.
  2. Fórmula de inicio 1, hasta el 4 – 6 mes, si no hay leche materna.
  3. Fórmula de continuación 2, a partir del 4 – 6 mes y hasta los 3 años.
  4. Iniciar la introducción del gluten después del 6º mes cumplido.
  5. Aporte de 500-900 cc aproximadamente de leche o sus derivados al día.
  6. Aporte de vitamina D.
  7. Introducción de alimentos: frutas (4 mes), pollo (5-6 mes), ternera (6-7 mes), pescado (8 mes), huevo (9-10 mes).
  8. Los cambios de alimentación e introducción de nuevos alimentos se harán poco a poco.
  9. Evitar los alimentos recalentados o preparados más de 8-12 horas antes de ser consumidos por el niño.
  10. Tener cuidado extremo con las medidas higiénicas durante el primer año de vida e incluso conviene esterilizar tetinas, chupetes y biberones durante los primeros 6 meses de vida del bebé.

Cuidado con cuanto comes durante el embarazo

Muchas mujeres embarazadas creen que por estar esperando bebé deben o pueden comer todo lo que se les ponga enfrente. Sin embargo comer una dieta sana y de calorías controladas en el embarazo ayuda a prevenir el aumento excesivo de peso y a reducir el riesgo de complicaciones, informan investigadores británicos. 

De acuerdo con el estudio, las mujeres embarazadas tienen que seguir una dieta sin llegar a los excesos. Toda futura mamita pasará por la etapa de los “antojos” y más tratándose de pastelillos, frituras y todo aquello alto en calorías, lo importante es saber controlarse, aseguran los doctores.

Comer sanamente y en raciones moderadas no afecta al bebé, todo dependerá de lo que ingieras, añade la información publicada en British Medical Journal (Revista Médica Británica).

Según la doctora Shakila Thangaratinam, quien dirigió la investigación, las estadísticas muestran que tanto en Europa como Estados Unidos entre 20 y 40% de mujeres superan el peso corporal recomendado durante el embarazo.

“Cada vez estamos viendo a más y más mujeres que aumentan excesivamente de peso cuando se embarazan”, dice la investigadora.

“Y sabemos que estas mujeres y sus bebés están en un mayor riesgo de complicaciones”.

Los expertos aclaran que el estudio no está sugiriéndoles  a las mujeres  que pierdan peso cuando están embarazadas. El consejo es reducir el peso excesivo o evitar aumentarlo.

La doctora Janine Stockdale, del Colegio Real de Parteras del Reino Unido, argumenta que “si una mujer tiene el peso adecuado durante su embarazo, entonces los términos de ‘hacer dieta’ o ‘una dieta de control calórico’, no se deben aplicar a esa mujer”.

“El control de peso es difícil, pero este estudio muestra que asesorando cuidadosamente a las mujeres sobre los mejores métodos, especialmente hacer dieta, puede reducir el aumento de peso durante el embarazo”.

Si eres una futura mamita, pon atención en estas observaciones, pues tu salud y la del bebé que estás esperando, puede estar en riesgo. 

Que dar a comer a los bebes a los 4 meses

Tu bebé ya tiene 4 meses. ¡Felicitaciones! Ya es tiempo de que empiece a ingerir alimentos lentamente, para pasar a un período de transición de la leche a otro tipo de alimentos. Por esto, en EntrePadres te presentamos los cereales para bebés de 4 meses que puedes prepararle a tu hijo, con lo que ayudarás a su sistema digestivo a ir adaptándose.

¿Por qué cereales a los 4 meses?

A los cuatro meses de edad tu bebé ya está desarrollando la coordinación para movilizar el alimento sólido de la parte delantera de la boca a la parte posterior, para deglutirlo. Al mismo tiempo, el control de la cabeza de tu bebé va mejorando y ya está aprendiendo a sentarse con apoyo, con lo que podrá ir incorporando alimentos sólidos, lentamente, a su dieta.

La incorporación de alimentos sólidos a esta edad es un complemento a la leche materna y para saber que ya es momento de hacerlo puedes contestarte las siguientes preguntas:

¿Tu bebé puede sostener la cabeza en una posición estable, vertical?
¿Puede sentarse con apoyo?
¿Está interesado en lo que estás comiendo?
Si es así, y tu pediatra te lo aconseja, ya podrás empezar a complementar la dieta de tu bebé.

¿Qué puede empezar a comer?

La primera dieta, además de la leche materna, que probará tu bebé es el cereal para bebés. Puedes hacer una mezcla de 1 cucharada (15 ml) de un cereal para bebés, con 4 o 5 cucharadas de leche materna o fórmula y se lo das en un biberón los primeros días. También puedes darle cereal de arroz.

Lo mejor es que vayas acostumbrando a tu bebé a sentarse verticalmente y darle su cereal con una cuchara pequeña, dos veces al día. Para variar, puedes ofrecerle un grano de avena o cereales de cebada. Algunos bebés comen su cereal con mucho entusiasmo, y otros no se convencen fácilmente, así que debes tener paciencia y seguir intentándolo.
Cuando tu bebé consuma correctamente sus cereales puedes ir introduciendo, poco a poco, un puré de carne, verduras y frutas. Lo ideal es que ofrezcas un solo ingrediente al principio, y en unos tres a cinco días más agregues otro alimento. Así, si tu bebé tiene una reacción a un alimento en particular (como diarrea, erupción cutánea), sabrás cuál fue el culpable.

Beneficios de comer pezcado en el embarazo y para nuestros hijos

Comer pescado le aporta a UD y a los suyos proteínas de calidad tan buenas como las de la carne o el huevo. Además, el pescado blanco apenas contiene grasa y el azul posee grasas insaturadas con reconocidos beneficios para la salud del corazón. Con los pescados todo son ventajas, ya que las propiedades nutritivas de estos alimentos les otorgan efectos beneficiosos para nuestra salud, por lo que consumirlos, dentro de una dieta sana y equilibrada, nos sirve, además de para disfrutar de sus variados sabores, para prevenir diversas enfermedades.

Las innumerables especies de pescado a las que tenemos acceso, las múltiples posibilidades que ofrece el pescado en la cocina, junto con sus interesantes características nutritivas, lo convierten en un alimento obligado en la dieta de toda la familia, y recomendable para cualquier edad. Interesante, ¿no?
El pescado es un alimento suave, tierno y fácil de digerir. Estas características se las debe a sus proteínas poco fibrosas y a su bajo contenido en colágeno, si lo comparamos con el que contiene la carne. ¿Había oído alguna vez hablar del colágeno? El colágeno es una proteína del tejido conjuntivo presente en la piel, los tendones y los cartílagos, que aporta dureza allí donde abunda. Dado que el pescado tiene poco colágeno, resulta más fácil de digerir, lo que hace que sea un alimento indicado en la dieta de cualquier persona, y en particular en la de niños y niñas. Además, si tenemos en cuenta la cantidad de grasa, los pescados magros son más fáciles de digerir que los pescados grasos o azules. Tal vez por esta razón los pescados grasos o azules producen “pesadez” de estómago en los pequeños, aunque puede que se deba a que se los comen siempre fritos o rebozados, y por tanto con mucha más grasa.

Pero tiene espinas y puede resultar algo falto de sabor, por eso los niños se resisten a veces a comerlo, En sus manos está convertirlo en un plato apetitoso para su hijo.

El pescado es un alimento con muy buena dosis de proteínas, ¡mayor en los mariscos y los pescados grasosos o azules! Si cree que el pescado tiene menos proteínas que la carne, se equivoca. Los pescados contienen una cantidad similar de proteínas que la carne y el huevo, y se dice que las proteínas de estos alimentos son de alto valor biológico. Pero ¿sabes qué significa esto? Las proteínas de alto valor biológico son aquellas que contienen todos los aminoácidos esenciales, sustancias que el organismo no puede fabricar y que necesita que se las aportemos por medio de los alimentos. Las proteínas son los nutrientes más necesarios para que los músculos y los órganos crezcan y se desarrollen. Y sus hijos las necesitan en su justa medida, para crecer correctamente.

El pescado grasos o azul es necesario porque sabe que al comerlo toma una buena dosis de “grasa buena”, rica en ácidos grasos poliinsaturados, en concreto ácidos grasos omega 3. Estas sustancias son capaces de aumentar el HDL o “buen colesterol” y reducir el LDL-c o “mal colesterol”, así como el colesterol total y los triglicéridos sanguíneos. Por tanto, si come pescado esta previniendo enfermedades del corazón. Y por eso, comer pescado le hace bien a UD y a los suyos.

Importancia de la salud de la madre (II Parte)

SAL YODADA


Por otro lado, la mejor recomendación para prevenir que un niño padezca bocio y retrasos graves en el desarrollo físico y mental es que la mujer embarazada ingiera sal yodada en vez de sal común.

Federico J. Soriguer, jefe de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Carlos Haya de Málaga (sur de España), advierte de que la carencia de yodo durante el embarazo también aumenta las probabilidades de muerte de la madre, aborto espontáneo y mortalidad fetal tardía, por lo que el especialista destaca la importancia de que los médicos “informen cada vez más de la necesidad de una adecuada nutrición de yodo”. 

Soriguer recuerda que el yodo es un nutriente necesario para el funcionamiento adecuado de la glándula tiroides que regula el crecimiento y el metabolismo. Existen tres clases de sal: común, marina y yodada. Esta última, fácil de encontrar en tiendas y centros comerciales por unos pocos céntimos más que las otras, se consigue gracias a una sencilla manipulación industrial. 

Entre los principales alimentos ricos en yodo se encuentra la leche, entera o desnatada, por lo que una persona que tome un litro de leche al día tiene “bastantes satisfechas” sus necesidades de ese mineral, según el endrocrinólogo. Otros alimentos que aportan yodo son pescados y productos del mar como el arenque, la sardina, la almeja, el berberecho, la cigala, el langostino, la gamba y el camarón, y frutas como la piña. 

CONSUMO DE MARISCO 

Otro estudio, aparecido en febrero de 2007, en la revista The Lancet propugnaba el consumo de cantidades significativas de marisco durante el embarazo para beneficiar el desarrollo neurológico del niño, una tesis que cuestionó la política de algunos países, como Estados Unidos (EU), que recomiendan reducir su ingesta. 

El marisco es una fuente importante de ácidos grasos omega-3, que son esenciales para el óptimo desarrollo neuronal del feto, pero en EU se recomienda a las embarazadas reducir su consumo a 340 gramos por semana, para evitar la exposición al metilmercurio, un químico que se encuentra en algunos peces y crustáceos procedentes de aguas contaminadas. 

Joseph Hibbeln, del Instituto Nacional de la Salud de Bethesda, en EU, y otros expertos de la Universidad británica de Bristol analizaron los datos del llamado “Estudio Avon de padres e hijos” para observar la incidencia en el desarrollo de los últimos de una mayor o menor ingestión de marisco durante el embarazo. 

Los especialistas constataron que el consumo durante el periodo de gestación de menos de 340 gramos semanales estaba asociado con un mayor riesgo de que el niño tuviera un desarrollo verbal más lento, en comparación con el de los menores cuyas madres habían consumido más marisco. 

Además, observaron también que una ingesta inferior de frutos del mar se relacionaba con un riesgo incrementado de un desarrollo social, comunicativo y motriz por debajo de los estándares óptimos.

Importancia de la salud de la madre (I Parte)

Los macronutrientes y los micronutrientes son esenciales para el futuro de un ser humano, sobre todo cuando éste se halla gestándose en el útero materno. 


Para funcionar adecuadamente nuestro organismo necesita constantemente un aporte de esos materiales, que debemos ingerir para mantener nuestra capacidad funcional. 


La mayor parte de esos macronutrientes y micronutrientes los empleamos en la generación de la energía que nos permite mantenernos vivos y desarrollar nuestra actividad, al igual que ocurre con un motor de explosión. 


Glúcidos, grasas y proteínas son los macronutrientes esenciales mientras que las vitaminas y minerales son los micronutrientes básicos. 


Hay otros nutrientes, también necesarios, los “plásticos” cuya función no es primariamente energética, pues se trata de materiales que utilizamos para ir “edificando” nuestro propio cuerpo y permitir la creación de las células que constituyen nuestros órganos y tejidos.


Hay que tener también muy en cuenta la existencia de un nutriente inorgánico especial, el agua. No aporta energía, pero forma parte de nuestros tejidos en mayor proporción que cualquier otro material y sirve de vehículo de eliminación de nuestros productos de desecho. 


NIÑOS MÁS GRANDES 


Para ilustrar la importancia de estos materiales en el desarrollo del futuro de una persona baste como muestra un estudio aparecido en el número de febrero de 2008 de la revista científica británica The Lancet, en el que se constata que si la mala nutrición de una mujer embarazada, muy habitual en los países pobres, es contrarrestada con la ingesta de preparados con los nutrientes esenciales, los niños que vienen después al mundo son más grandes y más pesados.


La investigación partió del experimento consistente en proporcionar a unas mil 200 mujeres nepalíes ácido fólico y hierro y un suplemento de 15 vitaminas y minerales en los dos últimos trimestres del embarazo. Los hijos de las mujeres que ingirieron el complejo vitamínico pesaron al nacer una media de 77 gramos más que los de las que tomaron solamente los minerales.


Se hizo después un seguimiento de 917 de los niños, hasta que cumplieron dos años y medio, y se comprobó que los hijos de las madres que tomaron macronutrientes pesaron unos 200 gramos más que el resto y el tamaño de su cuerpo era mayor. El hallazgo de esa investigación radica en que los efectos de los nutrientes ingeridos por la madre persisten desde el desarrollo del feto hasta el tercer año de vida. 

Importancia de las frutas y vegetales en la alimentación infantil

Precisamente ayer publicábamos la pirámide de alimentación para niños con las raciones recomendadas para cubrir las necesidades energéticas y nutricionales de niños y adolescentes. Las raciones de frutas y verduras indicadas son de entre tres y cinco piezas, sin embargo, casi la mitad de los niños comen menos de tres piezas al día de frutas y verduras.

Eso es lo que han afirmado mil padres y madres de niños de entre 0 y 6 años en una encuesta realizada por Philips Avent para conocer los hábitos de los padres en lo que respecta a la alimentación de sus hijos y desvelar las preferencias y gustos de los más pequeños por los distintos alimentos incluidos en su dieta.
Los expertos en nutrición opinan que los padres deberíamos hacer un pequeño esfuerzo por mejorar la dieta de nuestros hijos para que lleven una dieta saludable y variada. Pues si bien nos preocupamos cada vez por su alimentación nos quedamos cortos con las frutas y las verduras. Sólo un 16,5 por ciento de los padres aprueban.
En cuanto a las frutas, son más fáciles de incluirlas, ya que los niños suelen aceptarlas mejor, pero las verduras suelen ser las grandes enemigas en la dieta infantil. Para intentar que las acepten mejor, es importante no forzarlos, dejarlos que elijan las verduras y ofrecérselas preparadas de diferentes formas para encontrar la que más les apetezca.
Se sabe que también prefieren las carnes sobre el resto de comidas y que comen golosinas y chucherías 3 veces por semana en el 65 por ciento de los hogares, mientras que en algunas casas se toman a diario. Una curiosidad sobre las chuches que me ha llamado la atención es que antes que una piruleta o un caramelo lo que más prefiere la mayoría de los niños españoles son los… ¡gusanitos!.
Un 54% de los padres españoles asegura que sus hijos hacen las 5 comidas diarias recomendadas, pero que casi la mitad de los niños coman menos de tres puezas al día de frutas y verdurassigue siendo una materia pendiente. En casa, ¿llegáis a las tres piezas diarias?

La genética como causa de obesidad infantil

Investigadores de EE. UU. han identificado variantes genéticas que aumentan el riesgo de obesidad infantil.

Los autores del estudio analizaron los genomas de miles de niños obesos y de un grupo de control de niños delgados en busca de variaciones en el número de copias, es decir, duplicaciones o eliminaciones de secuencias de ADN, Las variaciones que hallaron son poco comunes en la población general, aunque la gente que tiene dichas variaciones está en riesgo muy elevado de ser obesa, informaron.
“Hallamos que las variaciones en el número de copias eran exclusivas de los niños obesos de dos etnias, los estadounidenses de origen europeo y los estadounidenses de origen africano”, aseguró en un comunicado de prensa del Hospital Infantil de Filadelfia Struan F.A. Grant, líder del estudio y director asociado del Centro de Genómica Aplicada (CAG) del hospital.
De las 17 variaciones que los investigadores hallaron en niños estadounidenses de origen europeo obesos, ocho también se presentaban en niños estadounidenses de origen africano obesos.
“Debido a que muchas variantes genéticas tienen frecuencias distintas en grupos étnicos diferentes, detectar estas mismas variaciones en el número de copias en ambos grupos, exclusivamente en sujetos obesos, fortalece la probabilidad de que estas variaciones realmente tengan que ver con el desarrollo de la obesidad”, señaló en el comunicado de prensa el Dr. Hakon Hakonarson, colíder del estudio y director del CAG.
Aunque los hallazgos no tienen implicaciones inmediatas para el diagnóstico y el tratamiento, los autores del estudio anotaron que sí añaden evidencia a que los genes contribuyen a la obesidad infantil.
Los hallazgos del estudio se publicaron en la edición en línea del 14 de octubre de la American Journal of Human Genetics.

Como debe ser la alimentación en el primer año de vida

Será el pediatra quién les indique el esquema de alimentación durante el primer año de vida de vuestro bebé, según su estado nutricional, de desarrollo, intolerancia y/o alergia. En el caso de que la madre no pueda amamantar a su bebé, él indicará la leche que se debe utilizar: 


Biberón: Fórmulas de inicio 1

Satisfacen las necesidades nutricionales del lactante durante los primeros 4-6 meses de vida, aunque pueden ser utilizadas, junto con otros alimentos infantiles, hasta la edad de un año. 

Biberón: Fórmulas de Continuación 2

Son las que forman parte de un régimen de alimentación mixto destinado a ser utilizada a partir de los 4-6 meses de edad. Según las últimas recomendaciones nutricionales de la Unión Europea se aconseja su utilización hasta la edad de 3 años.

Pasos para una buena alimentación de tu bebé en su primer año de vida

1) Leche Materna, si es posible, hasta el 4 – 6 meses.


2) Fórmula de inicio-1 hasta el 4 – 6 mes, si no hay leche materna.


3) Fórmula de continuación-2 a partir del 4 – 6 mes y hasta los 3 años.


4) Iniciar el gluten después del 6º mes cumplido.


5) Aporte de 500-900 cc aproximadamente de leche o sus derivados al día


6) Aporte de Vitamina D


7) Introducción de alimentos: frutas (4 mes), pollo (5-6 mes), ternera (6-7 mes), pescado (8º mes), huevo (9-10 mes).


8) Los cambios de alimentación e introducción de nuevos alimentos se harán poco a poco.


9) Alimentos no recalentados ni preparados mas de 8-12 horas antes de ser consumidos por el niño.


10) Tener cuidado extremo con las medidas higiénicas durante el primer año de vida e incluso “estéril” los primeros 6 meses. 

Comer frutas durante la infancia fortalece el corazón


Sabemos que las frutas y verduras deben formar parte de la dieta de toda la familia cada día, y desde la infancia es importante que los niños reciban todos los beneficios de estos alimentos. Entre otras ventajas, los niños que comen frutas y verduras tendrán un corazón más sano a lo largo de su vida.
Un reciente estudio elaborado en Finlandia incide en los beneficios que la ingesta de estos vegetales reporta al organismo, en especial al corazón. Más allá del rico aporte de fibra, vitaminas y de antioxidantes, las frutas y las verduras pueden reducir las posibilidades de que los niños sufran del corazón cuando sean grandes.
En concreto, el estudio dice que comer frutas y verduras durante la infancia puede evitar o prevenir la arteriosclerosis, un endurecimiento y estrechamiento de las arterias (por donde pasa la sangre hasta el corazón), que pierden flexibilidad debido a que en su interior se deposita lo que se denomina “placa”, compuesta por colesterol, grasa y otras sustancias de la sangre.
Este hecho sucede a través de un largo proceso que puede durar años e incluso décadas, por ello el estudio se centra en demostrar que ya desde la infancia la dieta puede ayudar a prevenir esta enfermedad. Cuando el organismo da señales de alerta en este sentido, puede ser demasiado tarde para empezar una dieta sana.
Por todo ello, y porque otros estudios señalan que desde la temprana edad de nueve años algunos niños ya pueden presentar síntomas de problemas cardiacos, se ha de promover una alimentación rica en estos alimentos.
Se recomiendan cinco raciones de frutas y verduras al día, con ello estamos cuidando nuestra salud y la de nuestros hijos. Y es que, entre otros beneficios como la prevención de la obesidad, las frutas y las verduras desde la infancia traen corazones más sanos.

Aspectos a considerar para evitar la Obesidad invantil

Una de las preocupaciones de la sociedad actual es el creciente número de personas de todas las edades que presentan obesidad. Desde la infancia, podemos procurar que nuestros hijos lleven unos hábitos de vida saludables para prevenir el exceso de peso, ya que la obesidad a edades tempranas puede arrastrarse hasta la edad adulta.

Existen ciertas situaciones que pueden favorecer comer más de lo necesario, sumando calorías poco a poco y haciendo que nuestros hijos (y la familia al completo) tengan más riesgo de desarrollar obesidad, con las complicaciones para la salud que ello podría acarrear.
Estas son algunas de estas situaciones cotidianas que deberíamos cuidar o limitar para que no se produzcan habitualmente:
  • Comer mientras se hace otra cosa (ver la televisión, pasear, estudiar). En estas situaciones es más fácil no darnos cuenta de que ya estamos saciados. Además, es recomendable comer en familia charlando, sin distracciones más allá de nuestra conversación, un momento para disfrutar con nuestros hijos.
  • Tomar por norma un postre lácteo o un pastel después de una comida normal, incluida la fruta de postre.
  • Intentar saciar la sed tomando solamente zumos o refrescos. Beber agua es una sencilla prevención de la obesidad.
  • Cuando empezamos a ir al cine en familia, habrá que evitar que “lo habitual” sea entrar al cine con un montón de palomitas, refrescos y chucherías.
  • Comer fuera de casa los fines de semana cediendo a la tentación de comer más de lo habitual, pidiendo más menús…
  • Que “lo normal” sea que todas las celebraciones infantiles incluyan una bolsa de dulces, refrescos y aperitivos salados. Aquí os dejamos algunas alternativas a las bolsas de chucherías.
  • Hacer varios viajes a la nevera por aburrimiento o ansiedad, picoteando chocolate, golosinas o cualquier alimento.
  • No hacer la una cantidad de ejercicio suficiente y, además, pasar mucho tiempo frente a la videoconsola, el ordenador o la televisión. Es conocido que el ejercicio físico es mejor que las dietas para la obesidad infantil, de modo que no hay que descuidar este aspecto. Os dejamos algunos consejos para que no estén todo el día pegados a las pantallas.
  • Picotear en lugar de comer cuando se tiene hambre.
  • Insuficiente consumo de frutas y verduras. Lo recomendable sería la inclusión de cinco piezas de fruta y verdura al día en el menú infantil.
  • Elegir un postre lácteo en lugar de fruta, que puede estar muy bien de vez en cuando, pero que elimina una pieza de fruta al día (o dos, si se incluye la cena…) si se hace siempre.
  • Tomar cereales de desayuno que aporten excesiva cantidad de azúcar o chocolate o que se les añada. Sabemos que no todos los cereales para el desayuno son tan saludables, y muchos tienen un exceso de azúcares y grasas saturadas.
  • Abusar del pan de molde y bollería en las meriendas o almuerzos de media mañana.
Está claro que porque de vez en cuando nos veamos en alguna de estas situaciones nuestros hijos no van a ser obesos, pero sí son situaciones que vividas de manera habitual como norma, y más si se acumulan varias de ellas, podrían favorecer el sobrepeso.
Previniendo la obesidad desde la infancia prevenimos también diversas enfermedades asociadas al exceso de peso y nuestros hijos crecerán más sanos y evitando estas situaciones que pueden favorecer la obesidad.

Las embarazadas y los excesos de comida

En esta época del año las comidas copiosas están a la orden del día. La cena de fin de año, la de Nochebuena, Nochevieja, comida de nosequé y despedida de nosecuanto… Aunque es una recomendación generalizada, las embarazadas deben tener más cuidado con los excesos en las comidas navideñas para evitar molestias digestivas.

La acción de las hormonas, sumado a que el tamaño del útero comprime los órganos digestivos y la tendencia a la acidez provoca en las embarazadas una digestión más lenta y pesada.

Además del malestar, se recomienda comer de forma moderada para evitar un aumento excesivo de peso. En una cena normal cualquier mes del año podemos ingerir una media de 800 calorías, pero en Navidad la cifra puede alcanzar hasta 2.000 calorías, aproximadamente. Los expertos advierten que entre 15 y 20 días se pueden aumentar entre 2 y 3 kilos.

Para prevenir trastornos digestivos y mantener a raya el aumento de peso, hay algunos consejos a tener en cuenta para controlar los excesos en las comidas navideñas.

  • Evitar las comidas demasiado abundantes. No hace falta comer como si de la última cena se tratara; limita las cantidades.
  • Comer despacio y masticar lentamente los alimentos.
  • Preferir alimentos bajos en grasas, evitar los demasiado condimentados o salados y limitar los azucarados.
  • Si es posible, planea tú misma el menú. Incluye platos sabrosos pero sanos, como ensaladas, verduras, carnes asadas o a la plancha. Si no es posible, escoge los platos más ligeros.
  • Elige carnes menos grasas como el pavo, el pollo o el pescado antes que otras como el cordero; son más fáciles de digerir.
  • En cuanto al alcohol, ya lo advertía una campaña de Sanidad sobre los riesgos del alcohol en el embarazo. Se suele pensar que “total por una copa, no pasa nada”. Pero la recomendación es la de no beber ni una gota de alcohol en el embarazo.
  • Levántate de la mesa entre plato y plato para facilitar la digestión.
  • Al final de la comida, mejor una infusión digestiva como la manzanilla o el anís antes que un café.
  • Si luego vas a hacer una siesta o a dormir por la noche, deja pasar al menos dos horas antes de acostarte después de la comida.

Cuidado con el aluminio en la leche artificial

Un estudio recientemente aparecido en la Revista Evidencias de Pediatría , realizado en la Universidad de Keele, en el Reino Unido, ha alertado sobre el excesivo contenido de alumnio en algunas leches artificiales, recomendando que se realicen los cambios necesarios para reducirlo y controlarlo y que, además, se investigue el posible efecto tóxico que pueda tener.
Tomaron muestras de 15 productos, tanto con base de leche de vaca como de soja, tanto los líquidos como los que vienen en polvo, tanto los de prematuros, lactantes hasta seis meses y de las que seis meses en adelante. La conclusión de las mediciones es que superaban las concentraciones normales en la leche materna, teniendo entre 10 veces más cantidad hasta 40 veces más.
Añaden que se considera demostrado que los niños son vulnerables a la exposición temprana al aluminio, y esto implica que es urgente la necesidad de reducir el contenido de aluminio de estos preparados al mínimo posible.
El posible efecto del exceso de aluminio en la leche artificial no ha sido estudiado en profundidad, pero el que se constate que, en la alimentación parenteral, se ha relacionado con problemas de maduración neurológica y ósea, hace que, a falta de datos más completos y velando por la seguridad de la alimentación infantil, los autores consideren que hace recomendable trabajar para controlar la cantidad de alumnio de las leches artificiales, realizar estudios sobre su posible toxicidad e implementar medidas para aumentar las tasas de lactancia materna.