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Que son y como tratar las alergias en los bebes

Una alergia es una respuesta especifica de nuestro sistema inmunológico a una sustancia que se encuentra en el ambiente y que, para el resto de las personas, es inocua y no produce ninguna reacción. Las alergias suelen producirse por un contacto repetido con esa sustancia, denominada comúnmente como alérgeno. Este alérgeno es un invasor peligroso, y el cuerpo reacciona liberando histaminas y otras sustancias químicas para rechazarlo.


Esta respuesta inmunológica es perjudicial para el organismo, y los síntomas pueden ser leves o severos, dependiendo del órgano o tejido donde se desarrolle la repuesta inmunitaria anómala. La mayoría de las alergias no se desarrollan por completo hasta los primeros años de vida, sin embargo, cada persona tiene un umbral de tiempo diferente que debe alcanzar para que se produzca la reacción. Por ello, la alergia puede darse en los primeros meses de vida del bebé, o aparecer durante su infancia.
Alérgenos comunes
La alergia más común en los niños es la alimentaria, entre un 5% y un 8% de ellos la padecen. Los alimentos que producen más reacciones inmunitarias dependen de los hábitos alimenticios, aunque frecuentemente suelen ser los lácteos, el huevo y el pescado. Los ácaros del polvo, el polen y los animales son otros de los alérgenos más comunes al hablar de las alergias de los pequeños.

¿Se trata de una enfermedad hereditaria?
Respecto a las causas de la alergia, podemos hablar de factores genéticos y hereditarios. En este último sentido, no se hereda la alergia en sí, sino la predisposición a contraerla, lo que denominamos “atopía”. Sin embargo, aunque el niño presente esa disposición, no necesariamente va a padecer esa enfermedad alérgica. Esto dependerá del nivel de contacto al alérgeno que tenga durante su vida.
Los médicos recomiendan extremar las precauciones si uno de los padres presenta alguna patología alérgica, ya que entonces el niño tiene entre un 40% y un 50% de posibilidades de tener algún tipo de alergia. Y esta probabilidad aumenta hasta un 80% si ambos progenitores son alérgicos. Sin embargo, es posible que, dentro de una misma familia, los miembros presenten alergias a distintas sustancias.
Síntomas frecuentes
Para detectar una enfermedad alérgica en un bebé, es necesario que observemos su reacción ante las distintas sustancias del ambiente y ante los distintos alimentos, aunque a veces es imprescindible un estudio médico que la determine con exactitud.
La reacción anómala a los ácaros del polvo y a los animales suele producir congestión nasal por la mañana, durante todo el año. Mientras que si observamos que estos síntomas aparecen en primavera, verano y otoño puede tratarse de alergia al polen.
Asimismo, pueden aparecer lesiones en la piel como vesículas, hinchazón o rojeces, que provoquen picores y escozor al pequeño. El sistema respiratorio también puede verse afectado, presentando pitidos al respirar, sensación de ahogo, insuficiencia respiratoria o, incluso, rinitis.
¿Alergia a los alimentos o intolerancia?
Es importante señalar que alergia e intolerancia alimenticia son dos conceptos distintos. La alergia a los alimentos es una reacción inmunológica que se produce ante el contacto, la ingesta o la inhalación de un alimento o ingrediente, incluso, de una traza. Pero, a diferencia de lo que se cree, lo que produce la respuesta inmunitaria son las proteínas que forman parte del alimento, no éste en sí mismo. Por su parte, la intolerancia hace referencia a la reacción que tiene el metabolismo, no el sistema inmunológico. Normalmente, la intolerancia impide la adecuada digestión de un determinado alimento, así como, la asimilación y el aprovechamiento de sus componentes.
Prevención
Existen una serie de pautas recomendables a la hora de evitar la exposición prematura del bebé a las sustancias causantes de las alergias. En primer lugar, hay que prestar atención a la higiene. Asear al niño con jabón neutro y vestirle con ropa de algodón que permita la ventilación de la piel, es una medida a tener presente. Asimismo, debe vigilarse la habitación del pequeño, y mantenerla bien limpia, sin polvo y ácaros que puedan causar reacción en el bebé.
Las infecciones respiratorias predisponen a padecer asma, por lo que es importante evitar que el niño las tenga. Asimismo, respecto a lo medicamentos, existen algunos específicos, como los antihistamínicos, las vacunas o la inmunoterapia, que se utilizan como tratamiento preventivo de base. En este sentido, es importante recordar que no debemos medicar al bebé sin la recomendación del especialista, ya que podría desarrollar hipersensibilidad a los fármacos.
En cuanto a la alimentación, hasta los 2 años de edad, se recomienda que el niño no consuma huevos (sobre todo las claras), pescado y nueces, que son los alérgenos más potentes. Además, es importante incorporar los alimentos de uno a uno, ya que, en el caso de que el pequeño tenga alguna patología alérgica, será más sencillo identificar el alimento que la produce. La alimentación de la madre también debe cuidarse, y es aconsejable no consumir cacahuetes y otros frutos secos durante la lactancia.
Para finalizar, os recordamos que la mejor opción ante los primeros síntomas de reacción alérgica es acudir al especialista, en este caso, al alergólogo, para que proceda a realizar una exploración exhaustiva, que defina exactamente el tipo de alergia y las medidas a tener en cuenta.

Algunos consejos sobre las alergias durante el embarazo

Se suele decir que ‘la primavera, la sangre altera’ y aunque parezca mentira es un dicho que no debemos tomar muy a la ligera. Obviamente, la primavera no tiene nada especial que nos haga sentir estresados, sin embargo, es la época en la que aparecen casi todas las alergias que existen relacionadas con las plantas, puesto que es el momento del año en que se encuentran en su esplendor y, esto, nos ‘altera’ en cierta manera.

A pesar de son unos meses imposibles para algunos, la cosa se complica en el caso de las mujeres embarazadas. A todas las molestias propias del embarazo, se unen los síntomas de la alergia y el inconveniente de no poder tomar los medicamentos habituales para combatirla. ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo debe afrontar nuestras alergias durante el embarazo? En este reportaje, te lo contamos.



Factores que desencadenan las alergias
Lo primero que debe hacer una mujer embarazada que de por sí es propensa a sentir alergia por cualquier factor, es evitarlo. Sin embargo, a veces desconocemos qué es lo que nos puede provocar una alergia desconocida hasta el momento, por lo que nunca está de más recordar los principales factores que pueden desencadenar una alergia.
La mejor recomendación es evitar sustancias como el polvo, el polen o algunos olores fuertes como puedan ser el del cloro, perfumes fuertes e incluso el detergente que usamos al lavar la ropa. Además de esto, tenemos que evitar acercarnos a cosas que sabemos que ya nos dan alergia y tener mucho cuidado con la alimentación que seguimos. El marisco es el alimento que más alergias produce en el cuerpo y sus reacciones pueden ser bastante graves en lo que respecta al sistema respiratorio.

Cómo afecta la alergia al feto
Normalmente, las alergias no afectan directamente al feto. Sin embargo, los medicamentos que se suelen utilizar para paliar los síntomas que de ellas se desencadenan sí pueden causar algún efecto en el futuro bebé. Lo mejor que puedes hacer, en este sentido, si ya de por sí eres alérgica, es comunicar tu estado al ginecólogo y al alergólogo para que tengan controlada tu alergia durante estos meses. La mayoría de expertos coinciden en que no tienen por qué haber complicaciones ni para la futura mamá ni para el bebé que espera.

Qué hacer para sobrellevar la alergia

Aunque normalmente tengas una medicación establecida durante la primavera, para combatir tu molestia alergia, no uses estos fármacos por tu cuenta durante el embarazo. No todos los antihistamínicos pueden tomarse sin que repercuta en el feto, por lo que los mejor es que consultes con el médico.
Existen algunos rutinas que pueden ayudarte a sobrellevar mejor la alergia. En primer lugar, evita salir o ventilar las habitaciones a primera hora de la mañana o a última de la tarde (es cuando mayor cantidad de polen hay). Mantén limpios los ambientes de la casa e intenta no estar presente durante las limpiezas generales, sobre todo en cuanto al polvo se refiere.
Cuida tu dieta y continua con los hábitos de ejercicio en tu rutina. Por supuesto, evita la automedicación y la exposición al humo del tabaco. No bastan con que la mujer embarazada no fume, la exposición pasiva puede ser tan perjudicial como la activa y está demostrado que puede provocar futuras alergias en el niño.

La alimentación y las alergias

La alergia es una reacción inusual del organismo ante la presencia de sustancias que le resultan tóxicas llamadas alergenos. Las proteínas aún en proporciones pequeñas, pueden contribuir a la aparición de alergias. A continuación veremos un cuadro con los diferentes tipos de alergenos.

ALIMENTOS QUE PRODUCEN MÁS FRECUENTEMENTE ALERGIAS

– Trigo 

– Leche 

– Huevos 

– Pescado* 

– Mariscos* 

– Chocolate 

– Pollo 

– Cerdo 

– Maíz 

– Nueces 

– Frutilla 

– Naranja 

– Tomates

ALIMENTOS QUE PRODUCEN ALERGIAS OCASIONALMENTE

– Harina de avena 

– Centeno 

– Legumbres 

– Papas 

– Mostaza 

– Pepinos 

– Ajo

ALIMENTOS QUE PRODUCEN ALERGIAS EXCEPCIONALMENTE

– Arroz 

– Cordero 

– Gelatina 

– Durazno 

– Arvejas 

– Zanahoria 

– Alcaucil 

– Aceite de sésamo

– Manzana

*El pescado o los mariscos pueden ocasionar una respuesta alérgica inmediata. Las alergias son más frecuentes en la infancia y tienden a disminuir con el correr de los años. Algunos bebés alimentados con fórmulas pueden desarrollar alergias a las proteínas de la leche de vaca, en estos casos se debe recurrir a fórmulas a base de proteínas de leche de soja como es el Delactan, Nursoy o Prosobee. En los casos de alergias a la leche de vaca, la misma se puede sustituir por leches a base de proteínas de la soja. 
Cabe destacar que los jugos a base de soja no deben ser considerados sustitutos de la leche de vaca dado su menor contenido en calcio. En aquellos bebés con alergia o antecedentes familiares de la misma, se debe incorporar los alimentos alergénicos, tales como: cítricos, tomate, frutilla y pescado luego del año.

¿QUE SE PUEDE HACER PARA EVITAR LAS ALERGIAS?

Es importante detectar qué alimentos son los que producen alergias. La manera habitual de descubrir qué alimento es el agresor es lo que se denomina dieta de eliminación, cuyo principio es proporcionar al individuo una dieta compuesta por alimentos que rara vez ocasionan alergias y luego introducir otros productos, que pueden ser los desencadenantes de la alergia, uno a la vez. Si nada sucede puede incluirse el nuevo alimento en la dieta, pero si hay una respuesta alérgica debe ser eliminado de la alimentación por un tiempo. Después de un breve lapso se vuelve a probar el alimento para confirmar la impresión inicial y en consecuencia si vuelve a causar un reacción alérgica se elimina por completo de la dieta. 

Muchas personas son alérgicas a más de un producto y por ello es necesario continuar con esta dieta hasta haber hecho prueba con una gran variedad de alimentos.

Una vez identificado un alimento alergénico es necesario omitirlo de la dieta por lo menos durante seis meses, después de este tiempo es posible administrarlo nuevamente si no se presenta una respuesta alérgica. 

Otra forma de detectar alergias es a través de pruebas subcutáneas. Las personas alérgicas deben evitar la ingestión de alcohol, vinos blancos y condimentos; también se recomienda no ingerir productos industrializados como son las limonadas o naranjadas, cremas y algunos helados por su contenido de colorante amarillo Nº 5 que tiene un gran poder alergénico.

La alergia a los alimentos en los bebes

Las alergias alimentarias son cuadros muy frecuentes en la edad infantil, sobre todo en los niños más pequeños. Se producen como consecuencia de una reacción del sistema inmunológico (ó defensivo) del niño, que reacciona frente a determinadas sustancias, presentes en ciertos alimentos, generando una serie de síntomas que pueden ser desde leves hasta muy graves.

Hay muchos alimentos que pueden producir un cuadro de alergia y en ocasiones puede ser difícil localizar la sustancia que produce el cuadro. A su vez los síntomas pueden ser muy variados, por lo que el diagnóstico no siempre es fácil. Por estos motivos es importante que los padres tengan una serie de nociones sobre estos cuadros, de forma que puedan sospechar su presencia.
Los alimentos que lo suelen desencadenar y los síntomas que pueden aparecer cuando se desencadena el cuadro. En esta segunda parte nos centraremos en cómo se estudia, el tratamiento y seguimiento de este cuadro.

Cómo se estudian las alergias alimentarias

Lo más importante es que exista una sospecha por parte de los padres, ya que los síntomas pueden ser muy leves e inespecíficos, como los cuadros de diarrea. Lo característico es que estos síntomas aparecen en relación con la ingesta del alimento, que es lo que pone en alerta a los padres, generalmente.
Los cuadros que presentan síntomas más típicos de alergia, como erupciones cutáneas, son más fáciles de sospechar por parte de los padres.
Ante la sospecha el Pediatra elaborará una detallada historia en la que es muy importante referirle todos los datos posibles, como actividades del niño y alimentos que ingiere. En función de estos datos y los obtenidos con la exploración del niño, el profesional podrá plantear el posible origen del cuadro de alergia. A veces es necesario observar la evolución del cuadro para poder obtener información sobre el origen de la alergia.
En los casos en los que el Pediatra tenga una sospecha es posible que plantee solicitar pruebas cutáneas para la detección de la alergia, o bien estudios analíticos en los que se buscan anticuerpos, que son las defensas que el niño fabrica contra la sustancia que le produce la reacción.

Tratamiento de las alergias alimentarias

El tratamiento en sí realmente es sencillo, ya una vez que se conoce el alimento que genera la reacción, consiste en evitar la exposición del niño a dicho alimento. Pero además hay que tener en cuenta una serie de aspectos:
  • El niño no debe ingerir el alimento, ni tampoco tocar los utensilios que hayan podido estar en contacto con él. Esto es fácil de controlar en casa mediante su lavado, pero no cuando se come fuera de casa o con alimentos ya preparados. Ante la duda se debe preguntar siempre.
  • Se deben consultar las etiquetas de cualquier alimento que se dé al niño, y no dar nunca uno en caso de duda.
  • En la mayoría de comedores escolares y de guarderías existe un gran control sobre los alimentos y estos niños, pero en circunstancias más concretas, como los niños alérgicos que acuden a campamentos de verano, los padres deben ser muy cuidadosos, insistiendo en este tema para evitar riesgos. Suele ser conveniente que en estos campamentos haya un estrictos control de estos niños.
  • Las dietas en las que se eliminan alimentos siempre deben estar controladas por el Pediatra, por el riesgo de que pueda haber déficits nutricionales, como es el caso del calcio en la alergia a las proteínas de la leche de vaca.
A veces lo más complicado del tratamiento consiste en localizar el alimento o sustancia que está produciendo la reacción. Esto suele verse en los cuadros en los que los síntomas son más leves e inespecíficos, y a veces puede tardarse mucho tiempo en localizar el alimento implicado.
En los casos en los que el niño tenga una reacción alérgica siempre debe ser valorado por un Pediatra, ya que pueden evolucionar a lo largo de horas. Algunos pueden beneficiarse del uso de fármacos como antihistamínicos o incluso corticoides, pero siempre bajo control por un médico. Los casos moderados o severos siempre deben ser llevados a un servicio de urgencias.

En resumen…

Las alergias alimentarias son cuadros muy frecuentes, sobre todo en los niños más pequeños. Es muy importante seguir las indicaciones del Pediatra a la hora de introducir alimentos, y observar atentamente al niño cada vez que se le introduzca uno nuevo.
La mayoría de los casos, sobre todo de los leves, suelen tener buen pronóstico, y remiten con el paso del tiempo. Sin embargo unos pocos pueden persistir toda la vida. Los que más probabilidades tienen de que esto ocurra son los que presentan síntomas más graves.
Ante la duda de que un niño pueda estar sufriendo un episodio de reacción alérgica a un medicamento siempre se debe acudir a un servicio de Urgencias, ya que, aunque la mayoría son leves, algunos pueden evolucionar y ser moderados o graves, sobre todo si la ingesta del alimento ha sido abundante ó repetida.

La dermatitis de contacto

La dermatitis de contacto (también conocida como irritativa) es un cuadro en el que la piel reacciona frente a una sustancia que entra en contacto con ella. Es un cuadro muy frecuente que puede verse a cualquier edad, pero que es más fácil de ver en niños pequeños y sobre todo en lactantes, ya que además de tener la piel más fina y sensible, puede producirse por sustancias como la saliva.

Esta alergia de los bebés puede verse a cualquier edad, aunque es más fácil de ver en los niños más pequeños. De hecho, una de las variedades más frecuentes y conocidas de la dermatitis de contacto es la dermatitis del pañal, muy típica de los lactantes.
Consiste en una respuesta de la piel que se produce como consecuencia del contacto, más o menos prolongado, con una sustancia que es la que desencadena el cuadro irritativo. Muchas veces la parte más complicada reside en localizar la sustancia que está produciendo el cuadro, ya que pueden ser muy variadas y además suelen ser de uso común, como jabones, cremas, el sudor o incluso la propia saliva del niño.

Causas

Parece que el origen de la dermatitis de contacto o irritativa es genético, es decir, se hereda de padres a hijos, siendo muy frecuente que haya personas en la familia que padecen o han padecido este frecuente cuadro. El mecanismo por el que se produce la dermatitis es una respuesta de tipo alérgica en la piel, que se genera al entrar en contacto con alguna de las sustancias que le producen la reacción.
Esta respuesta puede ser inmediata, pero a veces se puede demorar horas. Esto hace que en estos casos pueda ser muy complicado averiguar qué es lo que está produciendo la reacción en el niño.

Síntomas de la dermatitis de contacto

Cuando la piel del niño entra en contacto con las sustancias que le producen la irritación genera una reacción que puede manifestarse de varias formas. Lo habitual es la presencia de una lesión en forma de eccema, es decir, una mancha de color rojo intenso e inflamada, que puede picar o molestar. A veces esta zona puede estar acompañada de otras lesiones, como las pápulas (pequeñas sobreelevaciones de la piel) ó las vesículas (pequeñas lesiones de color más claro ya que contienen pequeñas cantidades de líquido).
El mayor riesgo de estas lesiones es que el niño se produzca sobreinfecciones por efecto del rascado, ya que suelen picar bastante.
En los lactantes es muy frecuente ver que la reacción se produce en la cara, por efecto de la saliva, o en las zonas de pliegues, como en el área del pañal. En los niños mayores pueden verse casi en cualquier sitio, aunque lo más frecuente son las manos.

Tratamiento

Lo más importante es eliminar el contacto con la sustancia que produce la reacción alérgica, aunque esto puede ser muy complicado. El hecho de que la reacción de la piel se pueda producir varias horas después del contacto con la sustancia a veces complica mucho saber cuál es la que se lo está produciendo.
En el caso de que se produzcan brotes agudos el niño se suele beneficiar del uso de compresas con agua fría, algunas cremas hidratantes suaves o incluso cremas con corticoides. En los casos más graves puede llegar a ser necesario que el niño tome corticoides incluso por vía oral. Cualquiera de estos tratamientos debe ser pautado siempre por el Pediatra.

Como tratar la alergia en los niños

La alergia es una respuesta inmune o reacción exagerada a sustancias que generalmente no son dañinas. La alergia es causada por un sistema inmune altamente sensible que lleva a una respuesta inmune equivocada. Normalmente, el sistema inmune protege al cuerpo de sustancias nocivas como las bacterias y los virus. Una reacción alérgica se presenta cuando el sistema inmune reacciona a sustancias (alérgenos) que normalmente son inofensivas y que en la mayoría de las personas no producen una respuesta inmune.

En un niño con alergias la primera exposición a un alérgeno estimula al sistema inmune para reconocer la sustancia. Cualquier exposición posterior al alérgeno generalmente ocasionará síntomas. Cuando un alérgeno entra en el organismo de una persona que tiene el sistema inmune sensibilizado, ciertas células liberan histamina y otros químicos. Esto produce prurito, edema, producción de moco, espasmos musculares, urticaria, erupción cutánea y otros síntomas.

Los síntomas de la alergia

Los síntomas pueden variar en severidad de persona a persona. La mayoría de las personas tiene síntomas que solamente causan incomodidad sin poner en peligro la vida, mientras que unas pocas personas tienen reacciones potencialmente mortales (llamadas anafilaxia).

La parte del cuerpo que entre en contacto directo con el alérgeno, en parte, afectará los síntomas. Por ejemplo, normalmente, los alérgenos que se inhalan producen congestión nasal, prurito en garganta y nariz, producción de moco, tos o silbidos. Por lo general, las alergias a la comida pueden producir: dolor abdominal, cólicos, diarrea, náuseas, vómito o reacciones graves potencialmente mortales. Frecuentemente, las alergias a las plantas producen erupción cutánea y normalmente las alergias a medicamentos comprometen a todo el cuerpo.

Los síntomas de las alergias varían dependiendo de qué está causando la reacción y en qué parte del cuerpo ocurre. Los síntomas pueden incluir:

Goteo nasal Aumento del lagrimeo, sensación de fuego o prurito en los ojos Ojos rojos, conjuntivitisEdemas en los ojos Prurito en la nariz, boca, garganta, piel o en cualquier otra área Silbidos TosDificultad para respirar Urticaria (ronchas en la piel) Erupción cutánea Cólicos estomacales VómitoDiarrea Dolor de cabeza

Algunas enfermedades están relacionadas con las alergias. Entre otras están el eccema y el asma entre muchas otras.

Los alérgenos comunes comprenden agentes ambientales que tienen contacto con la piel, las vías respiratorias o la superficie de los ojos (tales como el polen; ver también alergia al moho, caspa y polvo). Son muy comunes las alergias a las comidas y a los medicamentos. De igual manera, las reacciones alérgicas pueden ser causadas por picaduras de insectos, joyas, cosméticos y casi toda sustancia que tenga contacto con el cuerpo.

Algunas personas tienen un tipo de reacción alérgica a las temperaturas cálidas o frías, al sol o a otros estímulos físicos y en algunas personas la fricción (el roce o golpes fuertes en la piel) produce síntomas. (Ver también dermatitis atópica y dermatitis de contacto). Las alergias son relativamente comunes y se ha encontrado que factores como la herencia y las condiciones ambientales juegan un papel en las alergias.

Alergia al Huevo

imagen huevos 300x257 Alergia al huevo en los niños
El huevo es uno de los alimentos que más alergias produce en los niños, por eso los pediatras suelen recomendar incorporarlo sólo a partir de los 8 meses. De esta manera, si el niño es alérgico podrá tratárselo sin complicaciones.
A menudo los síntomas que pueden indicarnos que un niño el alérgico al huevo suelen ser los vómitos frecuentes, diarreas, o erupciones en la piel. Por supuesto será el médico quien diagnostique esta alergia.
Por suerte el tratamiento para la alergia al huevo no requiere de medicación. Sólo hay que eliminar completamente el huevo de la alimentación del niño. Lamentablemente, ésto no es tarea sencilla porque muchos productos envasados contienen derivados del huevo en su preparación. Incluso hay vacunas que se fabrican con huevo entre otros componentes (es el caso de la vacuna contra la gripe, la rubéola, el sarampión, etc.) por lo que siempre debemos consultar al médico sobre que decisión tomar en estos casos.
Hay que tener en cuenta que la alergia al huevo durante la infancia no significa que la persona será alérgica durante todo su vida. Muchas veces, luego de una estricta de dos o tres años, comienza a incorporarse progresivamente pequeñas porciones de huevo y muchas personas comienzan a tolerarlo bien. Por lo tanto no hay que desesperarse porque no es nada grave, sólo hay que tener especial cuidado y leer todas las etiquetas de los alimentos, inclusive de las golosinas para detectar derivados del huevo.
Es importante consultar a un nutricionista infantil para sustituir los nutrientes del huevo con otros alimentos.

Cuidado con las alergias al polen en los niños

En la comunidad de Madrid existe un servicio gratuito que te avisa a través de sms del nivel de polen cada día. De esta manera puedes prepararte  antes de salir de casa ( puedes p.e. coger las gafas de sol para evitar que el polen entre en contacto con tus ojos). Para tu niño puedes comprarle gafas -en chicco e imaginarium las puedes encontrar preciosas-.


Tienes que tener mucha precaución porque puede ocurrir que parezca que tu niño tiene un resfriado: tu hijo estornudará, tendrá manchitas rojas por debajo de los ojos y le picará la nariz.  Tienes que ir al pediatra, pero lo puedes distinguir porque no tendrá fiebre. Especial precaución debes tener si el niño es asmático ya que el polen le puede desencadenar una crisis.
Las pruebas del especialista
El pediatra le realizará unas pruebas a tu niño para confirmar que es alérgico aplicando en el brazo unas gotas concentradas de alérgeno y le pinchará para que penetre en la piel. Si aparece una roncha es que es alérgico. Tmabién se podría saber con un análisis de sangre, pero se suele usar más el primer método que te comentaba.

Precauciones a tener en cuenta
Para evitar que tu niño sufra más de lo necesario evita salir al campo o a parques que tengan muchos árboles -sobre todo si hace mucho viento-. Es lógico que el niño quiera salir a la calle a jugar pero debes intentar que las salidas sean a última hora la tarde.

Efecto de la Contaminación en las alergias infantiles

Las alergias infantiles son mucho más comunes en los países desarrollados, los países industriales de Europa y América del Norte, que en los países en desarrollo.
Así que se puede atribuir a la vida moderna urbana, el incremento de esta condición infantil cada vez más preocupante.
El peor contaminante que estimula las alergias en los niñoses el humo del tabaco, ya que la exposición al humo indirecta, da como resultado un incremento de IgE, en el organismo de los niños, éste es el anti-cuerpo que reacciona al polen, los ácaros del polvo y la saliva de los animales, provocando una cascada de reacciones alérgicas, que van desde las erupciones, los estornudos a los ataques de asma.
Los padres que fumen cerca de sus hijos aumentan el riesgo a que sus niños tengan ataques de alergia, así como de enfermedades graves por ejemplo la bronquitis, así como fumar durante el embarazo y la lactancia materna  parece conducir a un riesgo superior a la media, para que los niños desarrollen eccema alérgico.
La Campaña Nacional de Asma aconseja a los padres, que al contaminar el aire pueden desencadenar ataques de asma o empeorar los síntomas, ya que el tabaquismo pasivo (o la inhalación de humo de segunda mano)puede irritar el revestimiento de los pulmones y provocar un ataque.
La vida urbana conlleva otros riesgos para las personas alérgicas, al igual que el humo del cigarrillo, el escape diesel aumenta la capacidad del cuerpo para producir el anticuerpo de la alergia, IgE, haciendo que las reacciones alérgicas sea más probables.
Otros contaminantes atmosféricos, como el dióxido de nitrógeno, también puede irritar el sistema respiratorio y si su hijo es propenso al asma, ésta irritación puede desencadenar un ataque.