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Como calmar a un bebe que llora

Aunque a menudo los padres se lamentan de que su bebé llora sin razón, la verdad sobre el llanto es que es la manera del bebé de decir que algo ha ido mal en su pequeña palabra perfecta. Antes de discutir algunos métodos útiles de calmar a un bebé que llora, echemos un vistazo a las razones más comunes detrás de la protesta llorosa.


Las razones más comunes por las que lloran los bebés

Una de las razones principales detrás de los estallidos de lágrimas repentinas es molestia o dolor. Los bebés, especialmente los bebés muy pequeños, son muy sensibles. Sus sentidos y otros sistemas del cuerpo aún están en desarrollo y lo que tienden a responder a los estímulos del entorno diferente. Ellos todavía no tienen los sistemas adaptativos y flexibles de los niños mayores. Todavía no han aprendido a auto-calmarse. Cuando perciben que algo sea incómodo, anuncian a todo el mundo. Dado que los niños muy pequeños no son capaces de habla inteligible, se comunican a través del llanto.

Una de las cosas que le causan malestar es una enfermedad. Algunas enfermedades no se presentan con síntomas que son fácilmente visible o palpable. Los bebés que se sienten dolor, picazón, y otros signos recurrirán a llorar. Otra fuente de malestar es ropa apretada. Algunos padres tienden a demasiada ropa a sus hijos, no teniendo en cuenta que el sistema de regulación de la temperatura de un bebé no es similar a la de ellos. Los bebés se ven muy lindos cuando se lían con varias capas de ropa, pero pueden ya estar sintiendo congestionada y sudorosa.

Los padres también tienen que darse cuenta de que los bebés pueden sentir cuando hay tensión en el hogar. Cuando los padres están discutiendo y gritando el uno al otro, muchos niños se unen a la refriega por berrear sus ojos.

Cómo calmar a un bebé que llora

Una de las soluciones más básicas para bebés llorando es crear un ambiente relajante. Esto no sólo deja a los bebés de llorar, sino que también disminuye la frecuencia e intensidad del llanto. Por ejemplo, los padres que conscientemente hacen el esfuerzo para hablar con calma cuestiones informan de que el bebé no llora tanto.

El ambiente en el hogar también debe promover un efecto calmante. El nivel de actividad no debe ser demasiado alto, y no debe haber ninguna fuente agravantes de ruidos repentinos que podrían asustar al bebé.

Debido a que muchos bebés experimentan una incomodidad extrema por causa de gases, es mejor hacer eructar al bebé con frecuencia. También es importante comprobar la velocidad de flujo del biberón para que el bebé ingiere menos aire mientras bebe leche. Para disminuir el riesgo de desarrollar alergias que pica (que pueden no ser fácilmente evidente ), examinar los productos para el bebé antes de que se compran y se compruebe que se utilizan materias primas hipoalergénicas.

Los padres pueden estar desconcertados cuando los bebés lloran, pero el bebé no va a llorar sin motivo legítimo. Recuerde que el llanto es el medio de un bebé de comunicarse. En lugar de entrar en pánico y ser figura estresado por qué el bebé está llorando. Con este enfoque, también promover un ambiente tranquilo que se contagia a la pequeña.

Algunos consejos para detectar problemas de aprendizaje

El niño con problemas de aprendizaje específicos presenta patrones poco usuales, a la hora de percibir las cosas en el ambiente externo. Sus patrones neurológicos son distintos a los de otros niños de su misma edad. Sin embargo, tienen en común algún tipo de fracaso en la escuela o en su comunidad.



Cuando un niño tiene problemas para procesar la información que recibe, le delata su comportamiento. Los padres deben estar atentos y observar las señales más frecuentes que indican la presencia de un problema de aprendizaje:

– Dificultad para entender y seguir tareas e instrucciones.

– Problemas para recordar lo que alguien le acaba de decir.

– Dificultad para dominar las destrezas básicas de lectura, deletreo, escritura y/o matemática, por lo que fracasa en el trabajo escolar.

– Dificultad para distinguir entre la derecha y la izquierda, para identificar las palabras, etc. Puede presentar tendencia a escribir las letras, las palabras o los números al revés.

– Falta de coordinación al caminar, hacer deporte o llevar a cabo actividades sencillas como sujetar un lápiz o atarse el cordón del zapato.

– Facilidad para perder o extraviar su material escolar, libros y otros artículos.

– Dificultad para entender el concepto de tiempo, confundiéndo el “ayer”, con el “hoy” y/o “mañana”.

– Tendencia a la irritacióno a manifestar excitación con facilidad.

Como enseñarle a nuestros hijos a ser obedientes

La obediencia es una actitud responsable de colaboración y participación, importante para las buenas relaciones, la convivencia y las tareas productivas. La acción de obedecer es aquella en la que se acatan normas, órdenes, reglas y comportamientos.

Aunque el aprender a obedecer parece un valor a inculcar solamente a los niños, toda persona puede, y debe, procurar su desarrollo.



La obediencia no se determina por el afecto que puedas tener hacia la persona que autoriza, manda o pide, se concentra en realizar la tarea o cumplir el encargo que se te encomienda, sin pedir nada a cambio.
La obediencia forma parte del aprendizaje del control y regulación de la conducta, de la asimilación de las reglas, primero en el plano externo, haciendo las cosas como el adulto le dice para agradarlo, y ganarse su aprobación y elogio; y, posteriormente, si el niño es debidamente estimulado por el adulto, por propio deseo, aprendiendo a controlar su conducta y cumplir las reglas de manera consciente, ya no para agradar a nadie sino por la satisfacción que esto le produzca. El aprender a ser obediente consiste también en que se explique el por qué es necesario que se haga las cosas que se le pidan.

El niño puede aprender a ser obediente
– Sabiendo qué es lo que sus padres o profesores quieren

– Conociendo la satisfacción que su obediencia producirá

– Sabiendo el por qué y el valor de cada orden

– Teniendo claras sus obligaciones y deberes

– Con una enseñanza sistemática de todas sus actividades

– Teniendo reglas en casa y en la escuela

– Cuando siente la aprobación de sus padres cuando es obediente

– Con las experiencias de sus padres

– Cuando siente que con la desobediencia no consigue lo que quiere

Fuente consultada: – Cuentos y canciones para compartir valores. Ed.de la Infancia

Como transmitir valores a los hijos

Nos preguntamos muchas veces por qué es importante y necesario que eduquemos a nuestros hijos a través de los valores. Educar a nuestros hijos para que aprendan a dar valor a algunas conductas y comportamientos les ayudará a convivir de mejor manera y a sentirse bien en el ambiente en que se encuentren. 

Valores como la amistad, la comprensión, la tolerancia, la paciencia, la solidaridad y el respeto, son esenciales para un sano desarrollo de los niños.

Un niño que conoce el límite del otro, podrá vivir una vida sana y saludable, sea en su entorno familiar o escolar. Un niño que sabe respetar a los demás, será más fácilmente respetado, y así con todo.
Los valores son las reglas de conducta y actitudes según las cuales nos comportarnos y que están de acuerdo con aquello que consideramos correcto. Al nacer, los niños no son ni buenos ni malos. Con la ayuda de sus padres, educadores y de los que conviven con ellos, aprenderán lo que está bien y lo que está mal decir, hacer, actuar, vivir.

Pero, ¿cómo educar a los hijos en valores? Primero, conociendo cada uno de los valores. GuiaInfantil.com hizo una selección de los principales valores para que los padres hagan un repaso y luego se los enseñen en el día a día a sus hijos, y con ejemplos.

También es preciso recordaros que los niños aprenden con el ejemplo. El ejemplo que dan sus padres en su forma de relacionarse con los demás, de pedir las cosas, de compartir mesa, asiento, de cooperar, de ayudar a los demás, de defender, de reclamar, de tolerar y aceptar. Si los padres no tienen paciencia con su hijo, ¿qué creen que el niño va a aprender? La responsabilidad que tienen los padres en la transmisión de los valores a sus hijos es crucial.

Que hacer cuanod nuestro bebe se chupa el dedo

La “succión no nutritiva” es la denominación académica del conocido chuparse el dedo, succionar el chupete u otro objeto. Responde en el inicio a reflejos normales ya presentes desde la vida intrauterina (entre las 13 y 16 semanas de embarazo) y el primer año de vida del bebé.

En general suele inferirse que en el lactante corresponde a alteraciones de la lactancia, como la percepción de tensión durante la mamada ante la incomodidad de la madre al dar el pecho. Luego del año de vida, cuando desaparece la succión como reflejo, representa un acto de compensación frente al miedo, inseguridad o falta de adaptación al medio circundante.

Además de la succión, existen otros equivalentes que representan los mismos problemas de adaptación: jugar con el pelo, al dormir sujetar un elemento considerado propio como juguete o almohada o bien succionar una sábana, trapito o similar que se considere de su propiedad, incluyendo el chupete.

¿Puede causar daño?
Depende de varios factores como la intensidad, frecuencia, duración en horas de cada episodio y de cuánto se prolongue con relación a la edad, es decir, si el hábito se prolonga mas allá de los 4 años, pueden producirse importantes alteraciones del crecimiento facial y dentario.

¿Qué tipo de daños puede causar?
• Mordida abierta o anterior
Falta de contacto entre los incisivos superiores e inferiores al morder. El niño muerde sólo con sus molares.

• Desplazamiento de los dientes
Protrusión de los incisivos superiores hacia fuera y retracción de los inferiores hacia adentro.

• Falta de desarrollo adecuado del maxilar superior
Al succionar, la lengua se mantiene retraída por debajo del dedo, esto conlleva a que la misma no ocupe su lugar debajo del paladar, el crecimiento de la lengua es paralelo al del maxilar superior y es su estímulo, de manera que al no estar en su lugar, el estímulo disminuye y el maxilar crece menos.

¿Qué debo hacer ante esta situación?
• Hasta el año
Si el bebé tiene menos de una año no debes hacer nada ya que es absolutamente normal.

• Luego del año
Identifica la causa del por qué se chupa el dedo como por ejemplo hambre, aburrimiento, ansiedad, suelo o alguna situación especial. Una vez que identificas el por qué puedes distraerlo con algo alternativo. Si tiene hambre puedes darle alguna galleta o snack, si tiene sueño llévalo a dormir la siesta, si lo hace cuando mira la televisión distráelo y juega con él, etc…

• Terapia del recuerdo
Si el niño tiene más de 4 años, explícale que el dedo no debe ir a la boca y para recordarlo coloca una banda adhesiva en ambos pulgares o en el dedo que se succiona con más frecuencia.

• Terapia de recompensa
Motivará al niño a dejar la succión para recibir recompensas.

Si el proceso se abandona antes de los 5 años, donde se inicia la dentición definitiva, la corrección de los defectos es sencilla y muchas veces absolutamente espontánea. De persistir, el niño puede en el futuro necesitar algunos años de ortodoncia.

Como educar adecuadamente a nuestros bebes

No es aconsejable ser un padre totalmente permisivo, necesitan límites, pequeñas directrices; al igual que no es sano ser un padre autoritario, también necesitan libertad, poder tomar sus decisiones e ir aprendiendo de sus errores.

Por ello es mejor ser un padre democrático para ello pongamos limites, pues en la infancia es algo tan fundamental como el cariño que les damos.

Cuando hablo de límites me refiero a la delimitación de las acciones que pueden o no hacer, todas estas deben ser razonadas. Por favor, olvidemos el “porque lo digo yo” o el “porque sí”, este tipo de afirmaciones no beneficia en nada la educación de nuestros hijos, lo único que les ofrecemos con esto, es que no tienen derechos y que hagan lo que hagan, lo que importa es lo que digamos nosotros, eliminando su propio criterio.

Algo fundamental para que estos limites sean eficaces, a parte de que tengan una razón de ser, es la constancia y el acuerdo entre ambos progenitores para llevarlos acabo, sino nuestros hijos caerán en la tentación de decir “papá es mejor porque me deja hacer esto”, o sino somos constantes, el niño no tendría nada claro, no sabría diferenciar cuando puede hacer las cosas de cuando no puede hacerlas si realmente le dejamos o no según nos apetezca.

Necesitan entender las razones por las que no les permitimos hacer determinadas acciones para funcionar, por ello también debemos explicárselo de modo que lo entiendan. Sé que puede ser cansado porque a veces cuesta llegar hasta ellos, pero a la larga sólo producirá beneficios.

La importancia de las actividades escolares como padre

Hace una semana participé en una actividad que me encantó, y por eso os la recomiendo. En la clase de mi hija la maestra invita a los padres a participar en el aula con sus aportaciones, relacionadas con la temática del trimestre, acudiendo a la escuela.

En nuestro caso, el tema eran “Los cuentos”, así que durante todo el trimestre hemos tenido mucho material para elaborar con mi hija en casa, nada de deberes, evidentemente, sino personajes y cuentos nuevos que descubrir, pintar, recortar, escuchar, ver… Y para la aportación de los padres en el cole decidimos contar y “representar” el cuento favorito de mi hija para toda la clase.
Fue muy emocionante y precioso ver cómo aquellos pequeños de tres años disfrutaron del cuento, y mi hija mostraba su dominio del cuento, creo que orgullosa, participando en la historia e incluso pidiendo silencio a sus amiguitos. De hecho, si algo eché en falta es que ella participara un poco más en nuestra intervención.
El caso es que queríamos que fuera una pequeña sorpresa para ella también, por eso no la implicamos. Pero ella tenía ganas de salir con nosotros y hacer también su cuento… Por eso para la próxima ocasión seguro que hacemos que ella también intervenga.
Pero, resumiendo, me encantó estar en el aula con todos los niños, ver cómo se emocionaban, cómo se reían y esa cara de ilusión y descubrimientos que sólo a estas edades podemos apreciar.
El cuento salió bastante bien, aunque en ocasiones las emociones se desbordaran. Como cuando un “atrezzo” un poco atrevido asustó a algún niño (pero enseguida se solventó, sólo había que quitarse una careta) o cuando las “estrellas” del cuento, unos pequeños peces de colores recortados en papel causaron furor y la clase se alborotó.
Vamos, lo normal en niños de estas edades y nada que con un poco de improvisación y calma se pueda arreglar.
En definitiva, a pesar del esfuerzo (elaboramos casi todos los accesorios, entre ellos una escafandra de astronauta, manualmente) el resultado fue genial. Y aunque creo que aún me duelen los dedos de recortar pececitos y copos de nieve, volvería a hacerlo sin dudar.
De modo que os animo a participar en las actividades escolares de los hijos, planteárselo a los maestros si es que ellos no lo hacen, porque es muy positivo tanto para la relación con nuestros pequeños como con los docentes y una manera de implicarnos con lo que el niño hace, aprende y juega en el colegio, desde bien pequeños.

Importancia de la educación infantil en los niños

Las mujeres tienen una tendencia natural hacia le cuidado de los niños, es muy difícil que no les guste. Como vivimos en un mundo machista, también es una salida laboral típica para una mujer el ocuparse del cuidado y la enseñanza de los niños. Incluso algunas madres no ven con buenos ojos cuando el maestro o cuidador es hombre, prefieren mujeres.
Por eso ahora con la nueva Ley Orgánica de Educación que contempla que los niños de entre 0 y 6 pueden ser escolarizados, se abrirán nuevos puestos de trabajo en educación infantil.
educación infantil
Para quienes estén interesadas en este campo laboral deben buscar lugares donde se otorgue el el título de técnico superior en educación infantil es interesante conocer dónde y cómo se puede estudiar para obtenerlo.
La prestigiosa CCC, numero 1 en la formación a distancia, tiene un programa más que interesante adaptado a las necesidades de hoy en día. Si te gusta trabajar con niños y quieres ser un profesional cualificado, debes conseguir una buena acreditación, con el Curso de CCC de Técnico Superior en Educación Infantil todo eso está cubierto.
El curso a distancia que brinda CCC te brindará todas las bases para que estés más que preparado para acceder a las pruebas libres y obtener elTítulo Oficial de Formación Profesional de Técnico Superior en Educación Infantil. Incluso tienen acuerdos con numerosas empresas y centros, entre los que se encuentra centros infantiles CHIQUI TIN , para que cuando finalices tu Curso de Técnico Superior en Educación Infantil puedas optar a realizar prácticas presenciales.

Objetivos del Curso de Técnico Superior en Educación Infantil

  • Prepararte para la obtención del Titulo de Formación Profesional de Técnico en Educación Infantil que necesitas para trabajar
  • Conocer el desarrollo evolutivo en los niños de 0 a 6 años y las correspondientes implicaciones que tiene que llevar a cabo el educador.
  • Tener conocimiento de todas aquellas disciplinas implicadas de forma directa o indirecta con el mundo profesional del ámbito educativo y facilitar las herramientas necesarias para el ejercicio de su profesión.

Concecuencias de ser Hijo Unico

Hace escasos días Lola nos comentaba en una entrada que tener hermanos es un aspecto muy positivo para los niños, ya que pueden llegar a ser muy útiles para compartir con ellos alegrías y penas.
Sin embargo, esto no quiere decir que los hijos únicos vayan a ser necesariamente desgraciados (seguro que muchos hijos únicos que lean esta entrada lo podrán corroborar) y, de hecho, ha aparecido recientemente un nuevo estudio que seguramente tranquilizará bastante a aquellas madres que sólo tienen un hijo y no tienen intención de tener más.
Dicho estudio, realizado en la Universidad Estatal de Ohio, en EEUU, viene a decir que los niños que crecen sin hermanos no son menos capaces de desarrollar buenas habilidades sociales que los que sí tienen.

El estudio, en el que se han analizado más de 13.000 estudiantes de primaria y secundaria, viene motivado por el interés creciente de saber cómo afecta a los niños el hecho de crecer sin hermanos, ahora que el tamaño de las familias es más reducido que hace años.
Para llevar a cabo el análisis, los autores recopilaron entrevistas realizadas entre 1994 y 1995 en las que se llevaban a cabo preguntas acerca de la popularidad de los estudiantes. A los niños se les pedía que mencionaran hasta cinco amigos de cada sexo y luego se contabilizaban los “votos” para ver qué niños eran más populares y qué niños lo eran menos.
Al analizar los resultados, se observó que los votos no estaban influenciados por la presencia de hermanos, es decir, no eran menos populares los hijos únicos que los que sí tenían hermanos, de lo que se deduce que los hijos únicos tienen las mismas habilidades sociales que los que crecen relacionándose con sus hermanos.
“En todas las combinaciones que evaluamos, los hermanos no tuvieron impacto sobre qué tan popular era un estudiante entre sus pares”, comentó una de las autoras del estudio.
En la discusión de los resultados, los investigadores comentaron que los hijos únicos, pese a no tener hermanos, son capaces de aprender a relacionarse y a socializar con otros niños en la escuela, en las actividades extraescolares y en muchos otros ámbitos en los que sus vivencias confluyen con las de otros niños.
Lo cierto es que, a priori, el estudio tiene bastante sentido. Si me parara a hacer un ejercicio de reflexión tratando de adivinar qué compañero de trabajo tiene hermanos y cuál no, seguro que fallaría en varias ocasiones (o quizás no tanto, si tenemos en cuenta que la probabilidad de tener hermanos es alta). Lo que quiero decir es que es prácticamente imposible decir, por el carácter de una persona y por sus habilidades sociales, si tiene hermanos o no.
Por suerte los humanos somos series sociales y, normalmente, cuando uno no tiene un hermano con quién jugar, se busca la vida para poder hacerlo con otros niños (ya sean vecinos, compañeros de clase, primos, etc.). Incluso los padres, sensibles a estas cuestiones, suelen tratar de buscar actividades en las que su hijo pueda relacionarse con otros niños. Así que, en definitiva, no creo que tener sólo un hijo sea un problema para él, aunque personalmente, me encanta ver cómo mis dos hijos comparten juegos, sonrisas e incluso enfados y llantos.

Que hacer cuando el hijo llora por ausencia de la madre

Mamá se va…pero vuelve. 

Quisiéramos evitarle a nuestros hijos todas las penurias, las dolencias, las heridas, las desilusiones, pero…esto no es posible. Tampoco queremos que crezca en un mundo imaginario. Entonces ¿porqué no enseñarles desde pequeños a aceptar las frustraciones y los miedos con los que se encuentra desde el nacimiento?

– Mamá no es una presencia continua. Va y viene. Aparece y desaparece.

– En la ausencia de mamá, está el osito de peluche, o una música, o el dedo para chupar o la manita que acaricia la oreja: todo eso que no es mamá pero que me la recuerda.

– Si la ausencia se prolonga demasiado, sobreviene la sensación de vacío, el recuerdo de mamá se apaga.

– Si mamá no desaparece ni un ratito, no hay espacio para aprender a hacer algo creativo con su ausencia, inventar juegos, sonidos, gestos que me representen a mamá.

– Es necesario que pierda un rato a mamá para saber que después la recupero. Pues si no la pierdo nunca: ¿ cómo sé que ella vuelve? 

Juegos contra el lloro

Todos los que estamos en contacto con niños comprobamos una y otra vez el atractivo que tiene para ellos (a partir de los 6 meses) jugar a “Cucu-tras”, es decir, ¿dónde está el bebé?”, ocultando el rostro, y escuchar su carcajada cuando lo descubrimos. Alrededor de los 9 meses su juego preferido es arrojar objetos bien lejos y pedir que se los acerquen de nuevo. 

Más grandes, conservan el placer de jugar a las escondidas, en todas sus versiones. Estos juegos divierten tanto a los niños, porque les permiten atravesar esa dosis de angustia que genera no ver el rostro o el objeto o al que está escondido, y disfrutar de la alegría de recuperarlo. Son experiencias que dejan una enseñanza: las cosas, las personas, la salud, el llanto, la alegría, la tristeza: van y vienen, aparecen y desaparecen…pero siempre habrá a mano “un osito de peluche”.

Como corregir los malos hábitos en los niños

Malos hábitos en niños.¿morderse las uñas, hurgarse la nariz?

A veces los niños desarrollan malos hábitos, como morderse las uñas, chuparse el dedo. Estos hábitos puede ser una señal de ansiedad otras indican el niño necesita ser corregido como cuando dice palabrotas.  
malos habitos niños

En general, la mayoría de estos malos hábitos desaparecen con el tiempo.

Pero a veces hay malos hábitos que perduran en la adolescencia y de más mayores y pueden ser un problema. Se pueden llegar a convertir en una conducta obsesiva. Si un mal hábito continua puede ser un síntoma de un problema físico o psicológico
Si tu hijo se chupa el dedo, se hurga la nariz, se muerde las uñas o dice palabrotas. Trata de buscar solución cuanto antes, no dejes que siga el mal hábito.
A veces los niños adquieren estos malos hábitos por imitación, ven a sus padres, hermanos u otras personas hacer algo y lo imitan.
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Como corregirles si tienen un mal hábito

Regañarles en exceso no funciona, es contraproducente el niño tomará una actitud defensiva. Es importante hablar con el niño y explicarle de forma clara qué es lo que hace mal y cómo queremos que se comporte.
Por ejemplo: 
No digas tal palabra –una palabrota- si quieres decir algo cuando estás enfadado puedes usar la palabra “caramba” o  la expresión “será posible”
No te chupes el dedo, si estás nervioso cógete las manitas y respira suave diez veces pero no te chupes el dedo.
De esta forma al niño le decimos qué conducta debe evitar y le damos una alternativa
Tampoco es bueno pasar del tema  y dejarle que siga teniendo ese mal hábito.
Lo ideal es tratar de animarles a corregir su mal hábito recompensando cualquier intento de evitarlo.

Fortalece la autoestima del bebe desde que nace

El recién nacido nace con un sistema nervioso central inmaduro y su crecimiento y desarrollo se completa en forma postnatal. Al nacer el ser humano tiene una ardua tarea: adaptarse al medio y cuenta con pocos recursos para hacer frente a los estímulos del medio ambiente, está poco equipado: sus actos reflejos como por ejemplo el reflejo de succión que le permite alimentarse (nadie le enseña a chupar) y sus 5 sentidos que ya están desarrollados y son los canales de entrada de información.

Un bebé depende absolutamente de sus padres para sobrevivir y desarrollarse. Al nacer ni siquiera puede sostener su cabecita.

La madre es fundamental como filtro y facilita la adaptación del bebé. De la calidad de estos vínculos depende el desarrollo personal del bebé.

Las necesidades del bebé son comprendidas de manera intuitiva y satisfechas por la relación especial que se establece entre cada mamá y su bebé.

Esta díada mamá-bebé, brinda las primeras experiencias vivenciales que serán las bases de una personalidad integrada. “Muchas madres mantienen una lucha entre la necesidad intuitiva de tener a su bebé en brazos y lo que la sociedad, la familia o la cultura esperan de ellas y consideran normal”.

Para pasar de la absoluta dependencia inicial a una progresiva independencia es fundamental que en una primera etapa la mamá esté a disposición de su bebé, a “merced” de su bebé. La madre paulatinamente comienza a jugar con el bebé para que él pueda poco a poco introducir su propia manera de jugar; va introduciendo pequeñas experiencias de frustración, tiempos de espera, distancias para que el niño pueda ir volcando y descubriendo su personalidad, sus posibilidades de llegar a un logro y pueda descubrirse como un ser diferente de su madre. Para poder jugar solo, primero mamá tiene que estar presente. El bebé debe antes que nada sentirse seguro.

La madre le brinda la confianza que necesita. Un niño que recibe afecto, se siente valorado y merecedor, y se fortalece por lo tanto su autoestima. Un niño seguro, sabe que su mamá está y puede jugar. Un niño que siente el riesgo de perder a su madre está más pendiente de que ésta no se vaya y es más inseguro y demandante.

El mejor camino para la estimulación es prestarnos como guías, facilitadores, observar al bebé y acompañarlo.

“La revolución educativa” es un interesante documental de Punset que habla sobre la necesidad de reformulación de la tarea del educador en las aulas.
Sin embargo, Punset empieza el documental dejando de lado las responsabilidades de la familia en materia educativa, algo que esperemos que retome próximamente, porque el sistema educativo no se puede intentar “solucionar” o mejorar tan solo si cambian los maestros.
“La revolución educativa” no es cosa exclusiva de los maestros, es tarea de toda la sociedad, empezando por las familias (ojo, los profesores también tenemos familias e hijos que son alumnos), y la Administración.
Y desde luego que los educadores tienen mucho que ver, al fin y al cabo son su figura de referencia en el cole, pero la falta de recursos humanos y materiales, la falta de oferta de formación y reciclaje, la falta de implicación de las familias… todos estos puntos inciden en que, en muchas ocasiones, la escuela no funcione como sería deseable.
El documental no se las prometía demasiado buenas para los educadores en un principio, sin embargo enseguida vemos que los profesores que aparecen entrevistados son, a mi modo de ver, un ejemplo de lo que reivindican en el mismo, de la revolución educativa tan necesaria.

Lo que dicen los profesores

De hecho, a pesar de ese intentar “dejar aparte” a los padres y a las administraciones a la hora de plantear los fallos en la escuela, en las entrevistas a los profesores que podemos ver en el documental en varias ocasiones se menciona la responsabilidad de la Administración, de la falta de recursos y del desinterés de los padres.
Los profesores entrevistados comentan la dificultad de acercarse a los alumnos sin la colaboración de los padres, que muchas veces no se dejan ver por el centro educativo.
Podéis ver que quienes pronuncian estas palabras no son maestros desinteresados, carcamales o que repiten la lección sino profesores vocacionales que saben que son más que profesores y conocen la importancia de las emociones en el aula y de escuchar al alumno. Que se forman para mejorar su tarea docente, no sólo en lo académico sino en lo pedagógico y en la resolución de conflictos.
Estos profesores no son la excepción. Es a lo que yo estoy acostumbrada en mis años de docencia en distintos centros de trabajo en distintas ciudades y distintos niveles educativos.

Lo que dice el psicólogo

En el documental también se mezclan confusamente los límites entre la tarea del educador y de los padres. Las palabras finales del psicólogo entrevistado (que dudo mucho que haya pisado aulas infantiles como maestro) vemos cómo habla de la naturaleza del ser humano, en palabras del Dalai Lama.
Pero sus palabras no parece que impliquen a los profesores, sino, en primer lugar, a la familia. Porque, ¿de quién es tarea crear un vínculo afectivo con los pequeños?

El Dalai Lama utiliza ejemplos de animales y nos recuerda que nosotros mismos somos animales sociales y que hemos empezado, probablemente a lo largo de la evolución, a entender esa necesidad imperiosa de sentirnos queridos y de tener vínculos. Estas necesidades son una parte de lo que significa ser mamíferos porque después de nacer vivimos un largo período en que nuestra supervivencia depende de otros, y por eso dentro de nosotros tenemos esa semilla social y empática, porque nuestra propia supervivencia depende de dicha habilidad como especie. De ahí es de donde venimos.

También son remarcables otras palabras que el psicólogo entrevistado pronuncia relativas a las tareas de los profesores: que éstos sepan proporcionar a los alumnos modelos de comportamiento responsable.
¿Realmente es ésa la tarea de los maestros? ¿No deberíamos los padres ocuparnos de ser sus referentes y educadores en este sentido? ¿Qué puede hacer un maestro en clase con un niño que no conoce normas básicas de comportamiento, de relación o de respeto porque no las tiene en su casa?
Creo que las declaraciones del psicólogo no van muy bien encaminadas en estos aspectos, y me suenan mucho a lo que pronunciaría alguien que no conoce de primera mano la realidad del aula.

Buenas ideas para mejorar la educación

Algunas ideas con las que coincido de lo planteado en el documental son:
  • No nos sirven los maestros que destilen exclusivamente contenidos académicos
  • Es importante que los maestros aprendan a gestionar las emociones básicas de sus alumnos
  • La tarea de un maestro no vocacional es mucho más dura
  • El maestro ha de conocer la materia y también cómo impartirla
  • Se ha de estar atento a cada uno de los niños, a sus sentimientos
  • Se ha de propiciar en el aula un buen ambiente
  • El niño ha de sentir, experimentar para conocer lo que le rodea
  • Los alumnos se han de implicar en la resolución de conflictos
  • La importancia de la plástica y la música, artes que por desgracia ven reducidas su importancia y presencia en el sistema educativo
  • Los padres y profesores han de saber despertar la curiosidad de los niños
  • Las clases no han de ser estáticas
  • Las clases no se han de basar en la memorización, aunque ésta sea efectiva para determinadas tareas mentales.
  • Es necesario comprender y valorar la diversidad cultural e individual en el aula
  • Es necesario comprender y valorar lo que esos alumnos diversos tienen en común: las emociones

La revolución educativa ya está en marcha

Pero esta enumeración de ideas no nos ha de hacer pensar que están lejanas o que los maestros de nuestros hijos estén incapacitados para ser buenos educadores. Porque:
  • Por mi experiencia (no sé si es que me muevo en centros “raros”, pero como digo el centro y las experiencias que se contemplan en el documental es muy parecido a lo que yo conozco) puedo afirmar que este tipo de maestros que simplemente “enseña” contenidos es realmente minoritario hoy día.
  • Sin duda, es importantísimo aprender a gestionar las emociones de los niños. Tanto, que si no lo hiciéramos desde hace un tiempo las aulas hubieran “explotado”. De nuevo por mi experiencia, os aseguro que si muchos profesores no supieran gestionar las emociones de sus alumnos acabarían derrotados anímicamente (incluso físicamente en alguna ocasión). La tarea básica de las reuniones entre equipos educativos u orientadores, algo que sucede habitual y frecuentemente a lo largo del curso, está centrada en saber cómo acercarse a los alumnos, a sus casos particulares, a conocerlos, entenderlos y ayudarles a expresar sus emociones. A los alumnos se les intenta formar en el aprendizaje por sí mismos y en el espíritu crítico, algo en lo que por desgracia no ayuda el resto de la sociedad (léase televisión-basura).
  • No sé exactamente si conozco algún maestro no vocacional. Conozco algunos que han tenido que dejar las aulas por problemas de depresión, pero no sería capaz de decir si no tenían vocación y han acabado hastiados o si sus ganas de educar y de influir positivamente en sus alumnos se han visto derrotadas por no saber gestionar la realidad del aula. Puede haber un círculo vicioso en esta circunstancia.
  • Las clases se enfocan desde perspectivas prácticas y originales que estimulen al alumnado. Si esto es así en primaria y secundaria, que decir de la escuela infantil, donde los maestros cada vez salen mejor preparados para estas tareas.
  • En general, el profesorado no valora la memorización como modo de aprendizaje, pues se intenta la reflexión y el aprendizaje significativo. De hecho, en el documental las imágenes en que se ve a los niños memorizar son antiguas. No obstante, no se puede demonizar la memorización, como se explica en el documental y veremos más ampliamente.
  • La oferta en formación pedagógica y psicológica para educadores es cada vez más amplia, aunque por supuesto siempre mejorable en cuanto a variedad temática, accesibilidad…
  • La mayoría de centros incorpora programas de resolución de conflictos en los que se implican los distintos miembros de la comunidad.
  • Es difícil conseguirlo en aulas masificadas, pero se intenta la enseñanza individualizada que tiene en cuenta las diferentes capacidades de cada alumno.
  • La mayoría de centros, como se comenta en el propio documental, también incorpora programas de comprensión y aceptación de la diversidad cultural. Algo que algunas veces, por desgracia, choca con las ideas de las familias.
  • No hay mayor satisfacción para un maestro y prueba de que su tarea educativa sí ha funcionado que oír decir a sus alumnos lo que han logrado a lo largo del curso, y no hablamos sólo de logros académicos. Para que los alumnos consigan esos logros, no hay que pedirles lo que no son capaces de alcanzar. En el documental muchos de los alumnos reconocen sus pequeños (o grandes) triunfos, que pueden ser desde aprender a hablar y escribir mejor a atender, conseguir amigos, no discutir, ser responsable y otras cuestiones de crecimiento personal.
Creo que este último punto es el más importante para cualquier maestro, el saber que, en palabras de Punset, ha educado el corazón del alumno.
La revolución educativa está en marcha, y es cosa de todos. No es tarea fácil, y hay mucho por mejorar y trabajar con el esfuerzo de todos los implicados. Estoy deseando ver los próximos documentales de Punset que enfoquen esta problemática desde las otras perspectivas, para cerrar este complejo círculo que de otra manera queda incompleto.

Como predecir el temperamento de los bebes

1120 ¿Puedo predecir el temperamento de mi hijo?
A la pregunta del titular habría que agregar : ¿Es el comportamiento de mi hijo durante los primeras seis semanas un factor de predicción de su futuro temperamento?
A veces, pero no siempre, de acuerdo con los pediatras.
Usted puede estar ansioso por señalar el temperamento de su hijo basándose en su comportamiento inicial, pero usted debe saber que lo que ves ahora no es necesariamente lo que se obtiene después.   ¿Qué se entiende por temperamento?
 Es la forma en que una persona experimenta y reacciona a lo que sucede tanto dentro como fuera de él. Usted puede pensar en él como su estilo de comportamiento. Para un bebé, esto podría significar la regularidad con que duerme y come, cómo sus movimientos son vigorosos, la facilidad con que se calmó o se distrajo, y la facilidad con que acepta los nuevos alimentos o personas.
El temperamento de un niño puede cambiar mucho durante los primeros meses, porque la forma de un recién nacido se comporta está influenciada por factores temporales, como las hormonas del embarazo, la salud materna y la dieta, duración del parto, un parto prematuro y el desarrollo neurológico inmaduro.
Una vez que estos factores empiezan a retroceder, alrededor de los 4 meses más o menos, usted tendrá una mejor idea de qué tipo de niño que usted está tratando. Así que mantener la mente abierta y  tratar de entender y adaptarse al actual comportamiento del bebe , y esperar a ver qué trae el futuro.

Normas de conducta de un bebe de 12 a 24 meses

Durante su segundo año de vida el niño se vuelve más inquieto y  su comportamiento resulta imprevisible. Pasa de la tranquilidad y la docilidad a las travesuras y las pataletas.
Por eso se habla de los “terribles dos años”. En realidad el niño está en plena búsqueda de independencia y autoafirmación.
A esta edad el niño es egocéntrico y posesivo y tiene una idea muy limitada de lo que está bien y lo que está mal. No se comporta mal deliberadamente, sino que actúa según sus impulsos.
Durante esta etapa está empezando a reafirmar su personalidad. Mediante su comportamiento desafiante busca la conformidad o el rechazo a sus actos.
Este es el momento ideal para establecer algunas normas básicas de conducta que le enseñen a distinguir lo que está bien de lo que está mal. A partir de los 18 meses la palabra favorita del niño es “no”.
Con su comportamiento rebelde el niño está retando a los padres para saber hasta donde puede llegar. Si se le aleja del enchufe, el niño vuelve a acercarse, ignorando el aviso.
Algunas veces, en este tira y afloja, llega incluso a rechazar las cosas que siempre le han gustado.
Estas son las ocasiones en las que es necesario adoptar normas claras y sencillas para mostrarle que tipos de comportamiento son aceptables y cuáles no lo son.

Cuando se hes la hermana mayor

Anita, la reina de la casa ya creció y tiene tres años recién cumplidos. Es la primera nieta de los abuelos por ambas partes. Los tíos y tías proporcionan toda la atención con regalos y salidas especiales al cine o a comer helado.

Es la consentida de papá y los ojos de su mamá. La pusieron en clases de ballet y se ve divina con su faldita y su moñito de flores.

Un buen día los padres informaron a sus familiares que estaban esperando un bebé. Qué oportunidad más especial para compartir la noticia con Anita hablándole de dónde vienen los bebés.

En los dos primeros años los niños forman conciencia de su sexo, el sentido de su persona, su imagen y a la vez que desarrollan su conducta, la coordinación motora fina y sus sentimientos hacia los demás.

No estamos acostumbrados hablar de la sexualidad y mucho menos cómo explicárselo a una niña de tres años. Sin embargo, decirle que el bebé está en la barriga junto con el arroz con pollo que acaban de comer puede dar una idea equivocada de lo que realmente está pasando con su mamá. A los niños hay que explicarles en un lenguaje adecuado a su edad lo que está ocurriendo. Por ejemplo: Dame tu mano Anita, (colocándola sobre su útero) aquí donde estás tocando está creciendo un bebé en mi útero que está cerca del estómago. Papá y mamá se aman y como fruto de ese amor vamos a tener otro bebé. Queremos que seas la hermanita mayor. A medida que vaya creciendo el bebé, mi vientre se hará más grande.

Hay muchos libros que explican con un lenguaje elemental cuando viene un nuevo hermanito (a). Tener un libro con figuras es una guía visual que ayudará Anita a crear un concepto concreto de lo que está ocurriendo. Es importante utilizar los nombres correctos de los órganos reproductivos, entre más familiarizado esté el niño con las partes de su cuerpo, más natural será el aprendizaje.

Es positivo mostrarle a Anita a otras madres con varios meses de embarazo para que vea cómo estará mamá en un par de meses. Hacer un calendario para que Anita participe en la llegada del bebé, colocando calcomanías cada vez que la madre cumple un mes más de embarazo, hará fascinante y amena la espera.

Para que Anita no se sienta excluida de la novedad, podemos hacerla participar en la escogencia de los colores y decoración del cuarto de su nuevo hermanito (a), también podría opinar sobre el nombre del bebé si ya se conoce el sexo. A medida que el embarazo avanza, podemos avisarle Anita cuando el bebé se está moviendo o que pueda escoger música de su agrado para que el bebé la escuche.

Para asegurar que Anita no se sienta desplazada, ya que toda la atención estará enfocada en los preparativos del cuarto y los regalos recibidos en las fiestas, podemos iniciar una tradición mucho antes del nacimiento. La tradición será darle un espacio especial a Anita, ya sea saliendo con ella o meramente anunciándole que compartirán una “hora especial”. Podríamos preguntarle: Anita, qué deseas jugar, luego debemos complacerla en lo que ella desee en ese momento. Por ejemplo, si decide jugar a la cocina usted se convertirá en catador de “los deliciosos platos” que ella le prepare. En ese espacio, Anita podrá ventilar sus fantasías y deseos de estar con usted, asegurándole así que tiene su atención exclusiva, la seguridad y amor que ella necesita. Se recomienda que esta actividad sea ejecutada individualmente con cada padre. Si hay algo que recordarán sus hijos para toda la vida es el tiempo que jugaron con ellos.

Cuando se aproxime el día del parto, podemos volver a leer el libro acerca de la “hermanita mayor” y escuchar las preguntas que pueda tener. No olvide comprarle un regalo de parte de Anita a su nuevo bebé y otro para Anita de parte del bebé. Es una bienvenida que ellos no olvidarán. Tómele fotos a Anita junto a su “nuevo” bebé para que pueda mostrar en su escuelita maternal o a sus vecinos y amigos.

Luego de varios días del nacimiento, Anita puede desarrollar conductas regresivas como lo son: mojar la cama, desear leche en mamadera, hablar como bebé o chuparse el dedo. Todo ello puede ocurrir y es totalmente normal. Debemos asegurarnos de seguir teniendo una “hora especial con Anita”.

Si ella verbaliza que quisiera que regresen el bebé al hospital, no le diga “no debes decir eso”, ya que estaríamos negándole los sentimientos que atraviesa. Podemos contestar algo así como: Está bien que te sientas enojada, a veces yo también lo estoy, pero ayuda si hablamos al respecto. Pregúntele a menudo: ¿Cómo se siente ser la hermanita mayor?, ¿Qué te gusta de tener a un bebé en la casa? Entre más reconozcamos sus sentimientos y los animemos a hablar, mejor será la transición a tener un nuevo bebé en casa.

Que hacer cuando el niño esta bravo

Somos una sociedad que tiene muchas cualidades. Como panameños somos alegres, “bulleros” y nos gusta pasar un buen rato. A su vez, estamos acostumbrados a demostrar el enojo que tenemos si algo no nos gusta. Lo vemos a diario, en el tráfico cuando un conductor comete una infracción que nos afecta; cuando un mesero no trae a tiempo la soda que pedimos; cuando contestamos de una manera grosera; cuando se nos cuestiona una acción en que los demás no están de acuerdo. Así como demostramos la alegría, estamos a la orden del día para manifestar lo contrario.
Nada de malas caras
Según Eisenberg et all… cuando se trata de un niño pequeño que está bravo y enojado, enseguida le reclamamos su actitud. “¿Qué te pasa?, no puedes estar bravo, estás castigado”. Lo que no hemos relacionado es que de la misma manera como nosotros los adultos manejamos el enojo, así será como los chicos aprenderán. Pero, si deseamos romper ese ciclo y que nuestros hijos sepan conducirse con juicio y criterio cuando sean mayores, entonces estamos a tiempo.
Primero, tenemos que tener claro la gama de sentimientos que como seres humanos tenemos naturalmente. Me limitaré a escribir acerca del enojo. Si empezamos por reconocer que el enojo es un sentimiento que existe y que está bien que su pequeño pueda sentirlo entonces podemos continuar por validarlo.
Medir las palabras y otras cosas
Cuando validamos, le hacemos llegar el mensaje a nuestro pequeño que no es malo estar enojado pero es la manera de cómo expresamos el enojo lo que no está correcto. Por ejemplo cuando mordemos, pegamos, halamos el cabello y empujamos.

KRT Direct

Empecemos por enseñarle maneras aceptables de conducir el enojo para su propio bien y el de los demás. “Ya veo que estás bravo conmigo por no dejarte salir al parque, está bien que estés enojado.
¿Será que me dices con palabras qué tan bravo estás?”. Si con dos años todavía le cuesta hablar, ayúdelo, pero lo más importante dele el tiempo para expresar lo que siente. Muchas veces decimos las palabras que creemos ellos van a decir, quitándoles la valiosa oportunidad de que lo digan por su propia cuenta.
Si le cuesta mucho hablar, invítelo a expresar su enojo traspasando los golpes a una almohadita de porotitos, corriendo o saltando por un tiempo limitado para liberar el enojo, jugando con masilla haciendo muchos “lombrices”, pintando con marcadores, haciendo muchas burbujas de jabón.
Si está dispuesta a desplazar el enojo con diversión, saque la crema de afeitar y colóquela en la mesa, permítale que el pequeño apriete el botón y que salga esa espuma. Puede hacer que haga muchos dibujos sobre la mesa.  No solo se divertirá sino que estará trabajando ejercicios de desarrollo motriz.
Continuaremos la próxima semana con las peleas entre hermanitos.

Concejos para cuando van a la escuela

Es importante recalcar las razones que recomienda el Dr. Berry Brazelton, experto en el desarrollo infantil, por las cuales darles a los pequeñines un tiempo adicional para el ingreso a la escuelita y que los padres deban conversar cuidadosamente con la directora o maestra antes del inicio de clases:
– Patrones familiares de desarrollo lento: tendencia al “florecimiento tardío”
– Si el niño fue prematuro o tuvo problemas físicos en sus primeros días.
– Retraso en el crecimiento o en el desarrollo físico.
– Desarrollo motor inmaduro: torpeza, habilidades motrices deficientes, como para atrapar y tirar una pelota, dibujar o recortar.
– Fácil distracción o períodos de concentración cortos.
– Dificultad para coordinar la mano izquierda con la derecha, los ojos con las manos, por ejemplo, al copiar un círculo o un rombo.
– Desarrollo social retrasado: dificultad para esperar turno, para compartir o jugar. Si a un niño lo dejan de lado otros de su edad, dénle importancia al problema.

 

Ayudaría muchísimo si se hace una entrevista con la directora o director, visitar la escuelita y observar cuidadosamente los detalles de esta. 
Según la conocida autora, la Dra. Miriam Stoppard, los siguientes puntos deben ser considerados como una guía:
– ¿Cuántos maestros tiene la escuelita?
– ¿Crees que los maestros les gusten a los niños?
– ¿Cuáles son las metas y objetivos de los maestros en lo que se refiere a los niños?
– ¿Qué entrenamiento previo tienen los maestros?
– ¿Qué experiencia tienen los maestros?
– ¿Algunos de los maestros tienen hijos? Y si es así, ¿asisten esos niños a esta escuela?
– ¿Te sientes identificada por los maestros?
– ¿Te sentirás feliz de dejar a tu hijo bajo el cuidado de la escuela y sus maestros?

 

Debemos tener una idea del ambiente y la atmósfera en general del centro escolar. Para ello sería adecuado saber:
– ¿Cuántos niños hay?
– ¿Cómo es el ambiente?
– ¿Se siente una atmósfera tranquila o es una atmósfera mas bien caótica?
– ¿Crees que la escuela sea segura?
-¿Funciona el aire acondicionado o abanico?
– ¿Se han hecho esfuerzos por hacer que la escuela y sus alrededores sean atractivos?
– ¿Existe algún indicio de que a esta temprana edad los niños recibirán la instrucción necesaria para leer, trabajar en sus escritorios y con sus libros?
– ¿Cuál es el currículum de la escuela, tiene ritmo, proporciona una estructura dentro de la cual haya espacio para la libertad así como para actividades más formales?
– ¿Sientes que se aprecia y alienta el uso de juegos y juguetes imaginativos?
– ¿Tienen los niños la oportunidad de jugar al aire libre todos los días?
– ¿Cómo son los juegos instalados al aire libre?
– ¿Existe evidencia de que se vea mucha televisión? 
– ¿Tiene computadoras sencillas a disposición de los niños? 
– ¿Cuánto tiempo le dedican a enseñar música?
– ¿Cuánto tiempo escuchará el niño música grabada en una cinta o en un disco?
– ¿Realizan juegos donde canten y se muevan?

Niños que se chupan el dedo…

Si hay algo que nos gusta a los padres es hacer comentarios sobre nuestras propias experiencias como tales, para comparar, advertir, recordar, compartir… aunque no nos hayan pedido opinión. Una de las frases que más he escuchado estos últimos meses es la de “Pues mi hijo se chupó el dedo hasta que tuvo X años”.
Claro, que este dato no aparece de repente sin venir al caso, sino que viene dado al observar el placer con que mi bebé se chupa el dedo desde los dos meses de edad. Ya os comenté cómo a veces, entre chupete y dedo no se puede elegir.
El caso es que he oído todo tipo de comentarios, y creo que la edad máxima para los chupeteos de hijos (o sobrinos, o primos…) ajenos ha sido de 14 años. ¡Chupándose el dedo hasta los 14 años!¿No os parece increíble?
También recuerdo especialmente el caso de una niña que se chupó el dedo hasta los 9 años y había quedado “picuda”, esto es, con los dientes superiores deformados hacia fuera en forma de pico.
No son los casos más habituales, pues casi todos los bebés parecen dejar “el vicio” hacia el año de edad, pero muchos de ellos tardan varios años en dejar de chuparse el dedo.
Y es en esos casos cuando los padres han tenido que ingeniárselas para probar los trucos (y las barbaridades) más variados para que su hijo dejara el dedo en paz.
He de decir que ante todos los comentarios, lo normal es que una esté alerta, y he estado buscando información que me ha tranquilizado, en el sentido de que mi bebé sólo se chupa el dedo en momentos muy específicos (cuando tiene sueño o duerme) y además empieza a aceptar el chupete.
Que coja el chupete mejor que antes es un alivio porque es estupendo para evitar la heridita que se hace en el dedo (ahora, con los dientes, se le pela), aunque aún a media noche muchos días el chupete se le ha caído y vuelve al dedo. Pero no parece tenerle tanto “amor” como antes.
Al menos todos los comentarios me han servido para buscar información acerca del tema y ver que los casos en que los niños se chupan el dedo más allá de los cinco años de edad son excepcionales, y el hecho en sí no supone ningún trastorno si no se alarga hasta después de la salida de los dientes definitivos.
Así que esperemos que el bebé no se convierta en un pre-adolescente que se sigue chupando el dedo. En esta ocasión sí que os voy a pedir que me contéis, pues me interesa conocer otras experiencias: ¿qué casos conocéis de niños que se chuparon el dedo y hasta qué edad?

¿Cómo un niño adquiere un mal hábito?

Muchos padres no saben qué hacer para que sus hijos abandonen alguna mala costumbre como morderse las uñas, chuparse los dedos, enrollarse los pelos en el dedo, hurgarse la nariz, decir palabrotas, etc. Y muchos de ellos tienen razón en preocuparse ya que algunas costumbres que se inician en la infancia, pueden conservarse hasta la edad adulta. Además, por detrás de cada mala costumbre existe algo que pueda justificarla. Es decir que el mal hábito puede ser apenas una forma que el niño tenga de expresar algo que le esté molestando. 

Es necesario estar atento y, siempre que sea posible, se debe cortar lo malo por la raíz. Pero sin agobios ni ansiedades, porque en este caso los resultados pueden no ser nada buenos. Con paciencia, determinación y mucho cariño, todo se soluciona para el bien de los niños. 
Según el Dr. Pedro Barreda, de padiatraldia, no todas las manías o actos repetitivos son motivo de preocupación. Dependen de la edad del niño, de las circunstancias y de la frecuencia con que aparezca el habito. A veces sencillamente se tratan de gestos que pertenecen a su lenguaje corporal. 

¿Cómo un niño adquiere un mal hábito?

Existen algunos motivos por los que un niño empieza a repetir una mala acción. Una de las vías para adquirir un mal hábito es la imitación. Los niños, principalmente los más pequeños, aprenden imitando. En casa, los niños imitan a sus padres y/o hermanos. En la escuela, a sus compañeros. Si el niño, no todos, convive con alguien que guiña los ojos a cada tres por cuatro, es probable que con el tiempo llegue a imitarlo e inconscientemente se inicia un hábito. Lo mismo ocurre si los padres de este niño están diciendo palabrotas todo el día. ¿Cómo querrán ellos que su hijo no aprendan lo mismo? Hay que introducir buenos hábitos en la vida de los niños, y todo empieza en la familia, en la casa. 
Otra vía de adquisición de un mal hábito puede tratarse de señales que el niño emite cuando no encuentra ni tiene palabras para expresar lo que siente o lo que le preocupa. Acaban comunicándose a través de alguna mala costumbre. En niños mayores, lo mismo puede pasar si ellos no encuentran diálogo en la familia, o no son entendidos por sus padres. Acaban adquiriendo un mal hábito para llamarles la atención. Es probable que, en estos casos, el niño se desahogue en una mala acción que se convertirá, en muchos casos y con el tiempo, en un mal hábito.