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Consejos para los primeros pasos de tu bebe

Normalmente, los bebés comienzan a andar cuando tienen más o menos un año de vida. Es una etapa muy importante. Los primeros pasos aportan al bebé una gran autonomía, por lo que el apoyo de los padres es muy importante, tanto para enseñar al bebé como para estimularle y animarle para que logre hacerlo solo.

Es normal que los padres sientan miedo en ese momento. La autonomía de los bebés les permitirá hacer muchas más cosas solos, por lo que debemos acondicionar los espacios de la casa para reducir los posibles riesgos de accidentes domésticos. Aún así, no debes dejar que tu miedo frene los pasos de tu hijo, en este reportaje, te damos ideas para ayudar a tu pequeño a que aprenda a andar.



Cuándo comenzar con los primeros pasos
Dar los primeros pasos no significa comenzar a andar. Como todo, requiere un aprendizaje previo. Al principio, el bebé comienza a buscar apoyo en objetos para andar distancias cortas: de mesa en mesa, de un adulto a otro, pero probablemente pasarán semanas desde estos primeros pasos hasta que consiga andar sin ayuda.
¿Cuándo debemos ayudar a nuestro hijo a que comience con sus primeros pasos? Como en casi todo, depende del ritmo de crecimiento de los niños. Algunos comienzan a dar pasitos a los nueve meses, mientras que puede que otros comiencen a los 15 meses. Lo habitual es que ocurra al cumplir el primer año de vida, pero no tiene que ser en ese momento obligatoriamente.

El momento en que el bebé comienza a andar depende de varios factores. Normalmente, tiene que ver con el estado físico del bebé, sus inquietudes y las posibilidades que le demos para moverse. Si estimulamos a nuestro pequeño, tendrá más facilidades a la hora de ‘echar a andar’.

¿Cómo podemos ayudarle?
Existen algunos ejercicios que pueden ayudar a nuestro bebé a dar sus primeros pasos cuando llegue el momento. El que todos conocemos es aquel en que cogemos al niño de las manos, desde la parte de atrás y le ayudamos a andar como si fuera sólo, aunque debemos hacerlo según las ganas del pequeño, no es bueno agobiarle.
Otra buena idea es poner objetos de apoyo a largas distancias según vaya aprendiendo a dar los pasitos, no dudes en darle la mano si lo necesita, le hace sentirse apoyado. Por último, siempre podemos recurrir a los tradicionales ‘correpasillos’ que les ayudan a ponerse de pie y les dan un empujoncito para dar pasos sin darse cuenta siquiera. 

¡Protege tu casa!
Algo muy importante que debemos tener muy en cuenta cuando nuestro bebé comienza a dar sus primeros pasos es que tenemos que preparar nuestra casa para ello. Es fundamental que extrememos las medidas de seguridad en casa para que no corra ningún peligro cuando comience con los primeros pasos.
Debemos retirar cualquier objeto que pueda caer sobre el bebé cuando éste intente ponerse en pie. También es bueno proteger las esquinas de las mesas, tapar los enchufes y poner cierres de seguridad en las puertas de los muebles. Puede que tengamos todo listo desde que empezó a gatear, pero debemos revisarlo bien porque ahora llegará a lugares donde antes no llegaba y lo hará con mayor rapidez.

Por último, también es muy importante el calzado que utilice nuestro pequeño. Lo ideal es que aprendan descalzos, pero si no se puede, debemos asegurarnos de que el calzado que le ponemos protege su pie y le proporciona la suficiente establidad y equilibrio.

Algunos consejos para los primeros pasos del bebe

Cuando el bebé comienza a dar sus primeros pasos los padres suelen preocuparse por temas como los pies planos, piernas arqueadas, o la torsión de la tibia.
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Caminar de puntillas
  • Muchos bebes comienzan a dar sus primeros pasitos de puntillas. Esto les ayuda a desarrollar su sentido del equilibrio. Solo si te das cuenta que tu hijo no puede apoyar en pie completamente y dar algún paso debes consultar al pediatra, ya que podría ser un problema en su desarrollo.
Pies planos bebe
  • Los bebes nacen con una capa gruesa que recubre la planta del pie, es decir nacen  con los pies planos.
  • A medida que el bebé va creciendo esta capa de grasa irá despareciendo y se irá notando el arco plantar. Aproximadamente sobre los 36 meses o 3 años es cuando notarás el arco plantar. No te angusties por tanto si tu bebé comienza a dar sus primeros pasos y sus pies te parece planos, !claro! al principio todos los pies de los recién nacidos lo son. getty_rf_photo_of_baby_cruising_on_stairs
Las piernas arqueadas
  • Tu bebé ha pasado muchos meses dentro de ti con sus piernas plegadas, esa es la razón que sus piernas aparezcan arqueadas. Conforme el bebé comienza a enderezarse y caminar entre los 12 y los 18 meses sus extremidades se irán enderezando, aunque puede persistir aún hasta los tres años. Consulta tus dudas al pediatra en las revisiones del bebé para que revise al bebé y así estés más tranquila.

Los primeros pasos, Cuida mucho a tu bebe

Para los padres supone todo un acontecimiento cuando el bebé, una vez que ha concluido la fase del gateo, decide ponerse en pie para dar sus primeros pasos. 

Este deseo de caminar indica que el hijo ha iniciado con normalidad su proceso de maduración motriz.

Sin embargo, los primeros movimientos de los “locos bajitos” suelen ser tan descontrolados que obligan a los adultos a disponer una batería de medidas de precaución con el fin de prevenir los múltiples peligros a los que están expuestos. 

Aunque está estadísticamente demostrado que el mayor número de accidentes en la infancia se produce cuando el niño inicia sus andares, el inicio de la autonomía en el desplazamiento abre la puerta a una carrera de estímulos que puede influir en el desarrollo futuro del infante. 

ADIÓS AL CHUPETE 

Los primeros pasos coinciden con otros detalles que acompañan el proceso de maduración psicofísica del niño. Por ejemplo, cualquier pediatra recomienda que el niño prescinda del chupete, al menos durante el día, cuando ha cumplido el año, y totalmente a los 18 meses. 

Si sólo ha estado usándolo para dormir en esos últimos seis meses, no será muy difícil retirarle el “objeto transicional”, según la terminología psicológica al uso. La retirada del chupete no debe de ser brusca, de un día para otro. 

Empiece por acostarlo cuando duerma la siesta sin el chupete y, al cabo de unos días, evite ponérselo por la noche. Numerosos psicoanalistas que han estudiado el desarrollo psicomotor de los niños, entre ellos Erick H. Erickson, indican que estos detalles del bebé de dejar el chupete coincidiendo con los primeros pasos deben interpretarse como un deseo de independencia del infante “mientras intenta ajustarse a las demandas de la sociedad”. 

Dado que los primeros movimientos del recién incorporado al mundo de los pedestres suelen ser algo incontrolados, conviene estar muy pendiente y guiar al niño cuando éste se desplaza. En torno a los once meses, el bebé aprende a moverse de pie por la casa apoyándose en muebles, y a los doce ya reclama al adulto para que le ayude a caminar. Por esas fechas, el niño ya sabe cómo se llama, conoce un centenar de palabras e imita los gestos de quienes le rodean. 

SUBIR ESCALONES 

La maduración en el desplazamiento no se alcanza normalmente hasta los 14 meses, lo cual equivale a decir que a esa edad el pequeño ha incorporado plenamente sus habilidades psicomotrices y es capaz de pararse en el sitio. 

Entre los doce y los catorce meses también aprenderá a subir escalones y a caminar hacia atrás. Si el bebé ni siquiera gatea cuando ha cumplido los doce meses, ni dice palabras como “mamá”, y si no se sostiene de pie con ayuda a los diez meses, es recomendable consultar con el pediatra por si hubiese algún problema neurológico.

Las habilidades motoras finas del infante comenzarán a evidenciarse a los quince meses cuando sea capaz de apilar bloques, colocar un objeto en un recipiente y garabatear. En esa época estará capacitado también para agacharse, recoger un objeto y levantarse. A los 16 meses ya será capaz de golpear una pelota con el pie, a los 18 ya la empezará a lanzar con la mano y a los 24 será capaz de botar sin moverse de su sitio. 

La famosa “supernanny” anglosajona Jo Frost recomienda, en sus guías útiles para las primeras etapas de los bebés, comprar los primeros zapatos al niño entre seis y ocho semanas después de que comience a moverse de pie de forma constante. Frost advierte de que los zapatos deben ser lo suficientemente anchos como para facilitar el desplazamiento del niño, con unos 15 milímetros de espacio entre la punta de los dedos y la del zapato. Los zapatos deben ser ligeros pero con la fortaleza suficiente como para que aguanten bien los tobillos. 

También es preferible que dispongan de sistemas de ajustes tipo “velcro” a que tengan hebilla y nunca deben comprarse de materiales plásticos porque no permiten que el pie transpire. Cuando el niño cumple el año, la independencia motriz le llevará, no sólo a desplazarse sin ayuda, sino a querer hacer muchas cosas solo, incluido comer. Es recomendable permitirle el máximo de habilidades, aunque ello suponga una buena dosis de paciencia para los adultos. 

EXPLORAR LA CASA 

Los primeros pasos coinciden con el afán del niño de explorar todos los rincones de la casa, lo cual entraña peligro de accidentes domésticos. Para evitarlo se recomiendan tomar medidas como las que se detallan a continuación. 

– Compruebe la seguridad de los cierres de armarios y puertas. 

– No deje sillas ni escaleras en áreas que puedan tentar al niño a trepar con el fin de “investigar” las alturas. 

– Coloque protectores en las esquinas de los muebles para evitar que el bebé se golpee cuando camine, juegue o corra. 

– Fije al suelo las alfombras para que el niño no resbale en ellas. 

– Retire sillas y banquetas de las proximidades de los fogones para evitar que el pequeño se suba y corra el riesgo de aproximarse al fuego o a las placas candentes. 

– No deje solo nunca a un niño en una bañera, pues hay riesgo de ahogamiento aunque el nivel de agua sea bajo. 

– Si tiene jardín y el tiempo acompaña vacíe la bañera hinchable después de cada uso y no pierda un momento de vista al pequeño cuando está dentro de ella. 

– Si dispone de piscina privada, procure que el niño no se acerque o bien cierre la valla de seguridad que la rodea. 

– Nunca corte el césped, use herbicida o haga barbacoas cuando el bebé esté en el jardín. 

– Procure que no estén al alcance del niño, por riesgo de atragantamiento o asfixia, los siguientes alimentos: uvas enteras, salchichas enteras, palomitas de maíz, papas fritas, panes y galletas duros u hojaldrados, frutos secos, zanahorias, palitos de apio, chicles, cubitos de hielo, trozos de pescado con espinas. 

Otras precauciones más específicas, pero también comúnmente aceptadas, se refieren a la sillita en que deben ir sentados los bebés en los asientos posteriores de los vehículos, con las correspondientes correas de sujección homologadas. 

Por último, evite las intoxicaciones del bebé conservando todos los medicamentos en un armario cerrado con llave, y alejando del alcance del infante todos los productos domésticos tóxicos, como pueden ser lejías, amoníacos, ácidos, cremas para limpiar muebles o zapatos, ácidos y detergentes que contengan cloro.

Cuando el bebe Camina

No hay nada tan emocionante como ver a tu bebé dar sus primeros pasos. Un día lo ves paradito agarrándose al sofá, quizás deslizándose a lo largo de él, y al siguiente lo tienes trastabillando inciertamente hasta tus brazos. A partir de ahí no habrá quien lo pare y empezará a dejar atrás su más tierna infancia. 

No todos los niños caminan a la vez, y algunos empiezan pero después se olvidan de ello durante un tiempo, hasta que vuelven a animarse caminar solitos. Sea como sea, esos primeros pasos tan inseguros de tu niño son su primer gran paso para conquistar su independencia. 
Cuándo comienza 
Durante el primer año, el bebé está muy ocupado desarrollando su coordinación y fortaleciendo los músculos de todo el cuerpo. Aprenderá a sentarse, voltearse rodando en el suelo y gatear antes de dar el paso siguiente: pararse y quedarse erguido (esto ocurre hacia los 8 meses). A partir de ahí es cuestión de ganar confianza y equilibrio. La mayoría de los bebés dan sus primeros pasos entre los 9 y los 12 meses, y caminan bien para los 14 ó 15. No te preocupes si a tu hijo le lleva un poco más de tiempo. Hay muchos niños totalmente normales que no caminan hasta los 16 ó 17 meses.
Cómo se desarrolla 
Las piernas del recién nacido todavía no tienen fuerza suficiente para sostenerlo, pero si lo levantas y sujetas por debajo de los brazos, verás cómo mueve sus piernitas y empuja contra la superficie donde lo tengas, casi como si estuviera caminando. Es un acto reflejo y lo hará sólo por un par de meses. 
Cuando tenga 5 meses, si lo colocas con sus pies apoyados sobre tus muslos, verás que le gusta brincar arriba y abajo. Este ejercicio será uno de sus favoritos los dos próximos meses. De hecho, lo será mientras se desarrollan los músculos de sus piernas y aprende a voltearse echado en el suelo, a sentarse y a gatear. 
Hacia los 8 meses, el bebé normalmente comienza a sujetarse a cosas, muebles, etc., para hacer fuerza y pararse (asegúrate de que los objetos que hay en su camino sean lo suficientemente fuertes para aguantarlo). Si lo ayudas, por ejemplo colocándolo junto al sofá, empezará a desplazarse apoyándose de un mueble a otro. Puede que incluso sea capaz de soltarse y mantenerse de pie sin apoyo. Hecho esto, quizás sea capaz de dar unos pasitos si lo sujetas en posición de caminar, o incluso de lanzarse por un juguete desde la posición erguida. 
Hacia los 9 ó 10 meses, aprenderá a doblar las rodillas y a sentarse después de pararse (¡es más difícil de lo que piensas!). 
A los 11 meses, el niño probablemente ya sepa pararse, inclinarse y agacharse con soltura; quizás hasta camine si lo llevas de la manita, aunque es probable que no dé sus primeros pasos hasta dentro de algunas semanas. La mayoría de los niños dan esos pasos sobre las puntas de los pies y girando éstos hacia fuera. 
A los 13 meses, tres cuartos de los niños caminan por sí solos, aunque un poco a tropezones. Si el tuyo todavía sigue caminando apoyado en los muebles, simplemente significa que le va a llevar un poco más de tiempo ponerse a andar. 
Qué viene después 
Luego de esos primeros pasos mágicos hacia la independencia, el bebé comenzará a dominar los sutiles aspectos de la movilidad: 
•A los 14 meses debería ya pararse solo. Puede que sepa agacharse y volverse a levantar, e incluso que experimente con sus primeros pasitos hacia atrás. 
•A los 15 meses, sabrá caminar bastante bien. Incluso puede que ya le guste usar los juguetes de tirar-empujar mientras se mueve por la casa. 
• Hacia los 16 meses, comenzará a interesarse por subir y bajar escaleras, aunque probablemente no lo haga solo hasta algunos meses más tarde. 
• A los 18 meses, lo más probable es que el niño ya domine el arte de caminar. Puede que le guste encaramarse a los muebles y, probablemente, subir escaleras – bajar le costará más y no lo hará sin ayuda hasta algunos meses más tarde. Quizás trate de patear una pelota, aunque no siempre tendrá éxito; casi seguro que le gustará bailar al son de la música. 
• A los 25 ó 26 meses sus pasos serán más seguros y ya sabrá cómo hacerlo como los adultos, con el movimiento talón-pie. También mejorará en la acción de saltar. 
• Para cuando cumpla 3 años, muchos de sus movimientos básicos serán casi automáticos. Ya no tendrá que concentrarse para caminar, pararse, correr o saltar, aunque algunas acciones, como ponerse de puntillas o pararse sobre un pie, todavía le requieran concentración y esfuerzo. 
Tu papel 
A medida que el bebé aprenda a levantarse y a colocarse erguido, quizás necesite ayuda para volver a bajarse. Si se queda atascado y llora para que vayas donde él, no lo agarres sin más y lo sientes. Enséñale cómo doblar las rodillas para que aprenda a sentarse sin caer de bruces y deja que lo intente solo. 
Puedes alentarlo a caminar colocándote de pie o de rodillas ante él y extendiendo las manos. También puedes agarrar sus manitas y atraerlo caminando hacia ti. Probablemente le guste algún juguete para empujar que él pueda sujetar mientras camina. (Busca juguetes estables y con una base de apoyo ancha). La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés) desaconseja utilizar andadores porque, al facilitar el desplazamiento de los bebés, pueden atrofiar el desarrollo adecuado de los músculos de la parte superior de las piernas. Además, también facilitan que los bebés lleguen a objetos peligrosos (planchas calientes, venenos) que normalmente quedan fuera de su alcance. Por tanto, no son seguros. Tampoco es necesario que le pongas zapatos hasta que empiece a andar por la calle o en superficies duras o frías. Caminar descalzo ayuda a mejorar la coordinación y el equilibrio. 
Como siempre, asegúrate de que el bebé tenga un entorno confortable y seguro en el que practicar y desarrollar sus nuevas habilidades. Sigue en tu casa las pautas habituales que sean seguras y a prueba de niños y nunca lo dejes solo. 
Cuándo preocuparse 
No te pongas nerviosa si ves que le lleva tiempo, pero si crees que se retrasa excesivamente, consúltalo con el pediatra. Piensa que cada bebé se desarrolla a su propio ritmo y que los bebés prematuros pueden llegar a estos momentos claves del desarrollo más tarde que los nacidos a término.

Cuando comienzan a caminar los Bebes

El bebé generalmente comienza a caminar entre los 11 y los 15 meses, pero es importante entender este proceso sin presionarlo. Este es un tema que produce mucha ansiedad en los padres y en las personas de su entorno. Los logros psicomotores del bebé—desde tomar un objeto con las dos manos en el centro de su eje, reptar para atrás, para adelante, sentarse, gatear, pararse, dar sus primeros pasos—, tienen que ver con un desarrollo neurofuncional, y especialmente con la relación que establece con su mamá, con su papá, con el mundo circundante. El aspecto neurofuncional queda a cargo de su pediatra, pero el vínculo que generan los padres con el bebé será la clave para que alcance seguridad y confianza en sí mismo. Las emociones que siente con los vínculos se traducirán en “actitudes” que le brindarán herramientas para conquistar el espacio desde la exploración. Exploración de objetos, de lugares en su casa, como fuera de ella. Explorar también sus propias posturas, que darán lugar en su desarrollo psicomotriz a posturas nuevas. Comenzará jugando con ciertos movimientos para ir desarrollándolos y transformándolos en movimientos nuevos, y así, a medida que vaya sintiendo seguridad en sus nuevos puntos de apoyo y sostén alcanzará nuevos logros. Para que esta exploración se logre, es importante confiar en el bebé y atribuirle cierta autonomía, es decir, para que pase de la dependencia a la independencia futura, hay que darle ese voto de confianza para que se separe de la figura de apego y salga a explorar. Por eso es tan importante respetar los tiempos de cada niño.